Naves de la calle Juan Verdeguer cubiertas con lonas para esconder su mal estado y la acumulación de basuras. :: Foto: IRENE MARSILLA
El barrio del Grao y su frente marítimo se ha puesto de moda y ya es un escaparate indiscutible de grandes eventos como la Copa América o la Fórmula 1, pero todavía tiene algunas 'vergüenzas' por tapar, como las antiguas naves y la harinera de la calle Juan Verdeguer, que se han convertido en un vertedero incontrolado de basura.
Si bien es cierto que el Ayuntamiento está rehabilitando dos pabellones industriales para reconvertirlos en dotaciones dedicadas a los jóvenes, esta realidad contrasta con las otras tres naves anexas y una antigua fábrica harinera que, a pesar de contar con protección patrimonial, están echadas a perder.
Desde la asociación de vecinos Grau-Port critican su estado de abandono y la lamentable imagen que presentan, «aunque curiosamente, ahora que ha venido la Fórmula 1, han cubierto las fábricas con unas lonas promocionales de la ciudad de Valencia inmensas para que no se vea la vergüenza del barrio desde las gradas del circuito», tal como describe Jesús Vicente Andrés, presidente vecinal.
Los residentes exigen que se limpie la zona y que no se quede en el olvido la rehabilitación de este patrimonio industrial. «Mientras se deciden a iniciar la reforma, lo suyo es que quiten todos los escombros que hay aquí metidos porque es realmente tercermundista. No hay más que dar una vuelta por la calle Juan Verdeguer y Poeta San Martín y Aguirre para comprobar que esto es un polvorín. Ya se han producido varios incendios en la antigua harinera y si seguimos a este paso, vamos a perder estas naves protegidas», añade Jesús Vicente.
En un recorrido por la parte de las naves recayente al circuito, es fácil toparse con montones de escombros apilados por doquier. «No sabemos si son albañiles o particulares, pero el caso, es que hacen reformas en las viviendas y vienen aquí a tirar azulejos, cemento y sanitarios viejos», explica Francisco Javier Miranda, miembro de la entidad vecinal. Además, la nave más próxima a las rehabilitadas está okupada por gente que vive entre kilos y kilos de basuras. «Acumulan cables, hierros, restos de comida, tienen tendederos de ropa, colchones y muebles viejos. El día que aquello se queme, veremos qué hacemos», detallan los vecinos.
Estos días, según los residentes, «alguien ha tirado veneno en unos charcos de agua y hay decenas de tórtolas y palomas muertas, tiradas en el suelo, sin que nadie las retire. Lo único que se ha hecho es tratar de tapar el charco con unos tablones de madera e incluso hay alfombras viejas que cubren la mugre».
Los residentes piden que se rehabiliten las naves. «Necesitamos un polideportivo y un centro sociocultural, y no un campo de tiro o de badminton, que es lo que querían hacer en un futuro, puesto que son deportes minoritarios».

















