El concejal de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Castellón, Gonzalo Romero, exigió ayer al Gobierno que «abandone la persecución a la que ha sometido a los chiringuitos que sólo hacen que generar riqueza, empleo y potenciar el turismo». Romero criticó que «en los 20 días que llevamos de temporada la Dirección General de Costas ha realizado más de tres controles a estas instalaciones, con la amenaza de dos denuncias sin opción a una rectificación». El edil también reclamó al Ejecutivo «que se tome en serio a los chiringuitos y los regule de forma realista a lo que demanda la ciudadanía».
Frente a estas declaraciones, desde la oposición municipal criticaron ayer la pérdida de la bandera azul que la entidad que adjudica de los distintivos atribuyó, precisamente, a los chiringuitos.
Por un lado, los consejeros del PSPV en el Patronato Municipal de Turismo han solicitado una reunión extraordinaria y urgente del consejo rector para que la concejala del ramo, Beatriz Gascó, dé cuenta de su gestión ante la retirada de la bandera azul. Por su parte, la secretaria local del Bloc , Ali Brancal, recordó a Gascó que «la responsabilidad de inspeccionar la zona de playa es del Ayuntamiento de Castellón» y pidió al PP que «se aclare respecto a la permisividad que mantiene con los chiringuitos de la playa».








