Son pequeñas y aparentemente poco conocidas. Pero eso no impide a muchas empresas tener la suficiente ambición y coraje como para mirar a otros mercados, fuera de nuestras fronteras, si eso les va a permitir ganar notoriedad, visibilidad y crecimiento. Dos historias que encajan bien en este supuesto son las de Antevenio (especializada en marketing digital) y la compañía de telecomunicaciones Gowex, dos pymes españolas que ya cotizan en el NYSE Alternext, el mercado alternativo para compañías de mediana o pequeña capitalización de la Bolsa francesa. Para Antevenio, es su único mercado cotizado ya que cuando se planteó iniciar su aventura bursátil no existía una plataforma similar en España. Gowex, sin embargo, también está presente en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) español En ambos casos, ha sido la búsqueda de reputación, transparencia y reconocimiento la que les ha movido a dar el salto al parqué internacional. Pero pueden no ser las únicas.
Desde su creación, en 2007, Alternext acoge ya a 148 compañías, de cinco países: Francia, España, Bélgica, Holanda e Italia. Pablo Pérez, director general y financiero de Antevenio, valora muy positivamente su experiencia y admite que muchas otras sociedades españolas pueden estar interesadas en cotizar allí.
Por qué Alternext
Alternext ha abierto las puertas a las compañías españolas por varios motivos: su madurez (nació en 2007), su moneda (el euro) y su éxito internacional. Este mercado fue la primera plataforma en euros que se creó para dar cobijo a pequeñas y medianas empresas ('pymes') que no cumplen con los requisitos de capitalización exigidos por las principales Bolsas de los respectivos países. En 1995, se puso en marcha el AIM (Alternative Investments Market) de la Bolsa de Londres, que ya cuenta con 862 títulos. No obstante, al cotizar en libras causa rechazo entre algunas pymes de la 'zona euro'. En 2009 nació el MAB español, que acoge a cinco compañías, pero adolece de muy baja liquidez y escasa actividad.
Alternext, sin embargo, aunque también acusó el problema de la reducida liquidez en sus orígenes, ha ido ganando notoriedad y prestigio con el paso del tiempo. Pablo Pérez asevera que alguna de sus ventajas frente al MAB español son su madurez, fruto de la experiencia de cerca de cuatro años, y su estructura. «Es un mercado que se muestra más cercano a los pequeños accionistas. Mientras que en el MAB, las salidas a Bolsa se producen únicamente para institucionales, en el mercado francés suele haber siempre un tramo dedicado a los particulares. Allí están más acostumbrados a invertir en pequeñas compañías. También es cierto que hay más analistas y expertos que siguen a las empresas que cotizan en esta plataforma», comenta. Jenaro García, consejero delegado de Gowex, añade que este mercado permite acceder a una mayor masa de inversores internacionales. «Creemos que nos va a permitir ganar en visibilidad internacional», añade. En su opinión, además, cotizar en dos mercados hace que la acción tenga mayor liquidez.
El funcionamiento de Alternext también es distinto al del MAB. De entrada, todas las compañías cotizan bajo la modalidad de 'fixing', marcando un precio diario (que se fija en la subasta de las 15:30 horas). No obstante, cuando la empresa alcanza un determinado volumen de actividad pasa a cotizar en la modalidad de continuo. Antevenio se negocia bajo esta tipología.
El MAB crece
Pese a su limitada actividad, el MAB sigue atrayendo a compañías. A finales de mes está previsto el debut de dos nuevas firmas, Bodaclick (portal de internet especializado en la preparación de enlaces matrimoniales) y la biotecnológica Neuron. Enrique Quemada, consejero delegado de One to One Capital Partners, estima que otras diez empresas pueden iniciar su andadura en este mercado este año. «El MAB se está convirtiendo en un duro competidor para las empresas de capital riesgo, otra de las principales alternativas que barajan las 'pymes' cuando necesitan financiación», advierte.




