La nueva dirección de Marsans, encabezada por la empresa Posibilitum Business y el empresario valenciano Ángel de Cabo, prevé cerrar entre 100 y 130 de las cerca de 400 oficinas que conforman su red propia -descontando las 200 asociadas y las 100 de Viajes Crisol-, operación que se producirá paralelamente a un recorte en la plantilla mediante el que la compañía pretende «recuperar la rentabilidad», pues «en su situación actual no es viable».
Sin embargo, fuentes del comité de empresa explicaron que durante la reunión celebrada ayer, la directiva no concretó la cuantía del recorte de empleos, cuyos primeros datos darán a conocer en un nuevo encuentro que tendrá lugar el próximo martes, aunque calculan que podría afectar a entre el 56% y el 71% de la plantilla.
El grupo de trabajo liderado por el director general de Marsans, Iván Losada, les transmitirá un informe detallado sobre el impacto de la operación en cada departamento, disgregando los detalles entre las diferentes compañías que conforman el grupo. Por otro lado, la directiva señaló que el proceso de venta de Viajes Crisol se encuentra «muy avanzado».
Los trabajadores indicaron que «habrá que esperar a conocer la propuesta de la compañía y el alcance del ERE» antes de plantear posibles movilizaciones, dado que hasta el momento «no hay nada tangible» y «todo son palabras». Según explicaron, en un «escenario optimista» donde la propuesta fuese «medianamente buena» se realizaría una consulta entre los trabajadores para establecer una postura. Sin embargo, en caso de que «las condiciones no fueran aceptables» se optaría por retomar las movilizaciones.
La dirección de Marsans recalcó que el plan estratégico de la compañía se asentará sobre tres aspectos centrales: activar las ventas y recuperar la actividad comercial; venta de activos no estratégicos; y reducción de costes y reestructuración de la compañía. Respecto a este último punto, anunció que «las circunstancias y condiciones del mercado» aconsejan reducir la plantilla entre 1.200 y 1.500 trabajadores, pasando de los 2.079 empleados actuales a una horquilla de entre 600 y 900 personas.
Los nuevos propietarios explicaron que uno de sus tres objetivos es «activar las ventas y recuperar la actividad comercial» y aseguró que durante la presente semana ha mantenido «contactos» en este sentido con la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) para que Marsans vuelva a emitir billetes de avión.








