El lunes puede ser un día clave. Para bien o para mal. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJCV) puede tener un nuevo presidente o continuar bajo el mandato de De la Rúa, que cumple ya un año de manera interina. Lo primero sería un alivio para el Consejo General del Poder Judicial. Lo segundo -la falta de consenso- hundiría más la credibilidad del órgano de gobierno de los jueces.
El favorito sobre el papel es Pedro Castellano. Se trata del candidato oficial de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM). Y uno de los pilares que parecen inamovibles es que el sillón valenciano lo ocupará un conservador. Esto parece claro al 90%. Siempre hay que dejar margen al factor sorpresa. Y si Castellano no cuenta con el visto bueno de los progresistas, entonces la APM apostará por la figura de Magro.
La cadena Ser anunció ayer que existía un principio de acuerdo para que Castellano fuera el elegido. Fuentes consultadas por LAS PROVINCIAS negaron este extremo y afirmaron que los conservadores y progresistas seguían negociando. Es más, estaba incluso previsto que las conversaciones continuaran hasta horas antes del inicio del pleno. La elección del presidente del TSJ requiere de una mayoría cualificada (13 de los 21 miembros del pleno). El hecho de que el PP y el PSOE designen a nueve magistrados del órgano obliga a un pacto.
Si no se llega a un acuerdo, la decisión sería quitarlo del orden del día. Nuevo aplazamiento. Otro mes de incertidumbre. Otro 30 días para De la Rúa. Las fuentes no descartaron esta posibilidad, aunque todos -candidatos y vocales- esperan cerrar el asunto.
La partida tiene muchas piezas. Hacerlas encajar todas propiciará el ok. Si se parte del supuesto de que los progresistas aceptan que el TSJ valenciano sea para los conservadores, se trata de ver qué cede el sector ganador en Valencia. Y ahí están: el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el de Andalucía y el nombramiento de un magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.
No hay que olvidar que si la rama valenciana del caso Gürtel ha acrecentado la lucha por la plaza valenciana a toda costa, el deseo por el Supremo esconde el mismo motivo. Casi todos apuestan a que todo el asunto terminará algún día en el alto tribunal.
Los favoritos -siempre con un margen amplio de cautela- para los órganos anteriores son: María Eugenia Alegret en Cataluña; Lorenzo del Río (progresista) en Andalucía y Gonzalo Quintero (también progresista) para el Supremo. Lo que parece claro, según algunas fuentes, es que el acuerdo al que se llegue debe incluir este pack.
Vicente Magro, el presidente de la Audiencia de Alicante, sería si se confirma la opción Castellano, el gran derrotado. Numerosas fuentes le daban como clave para desbloquear el veto con el que los progresistas tenían señalado con una equis a Castellano. Magro, ex senador del PP, era el 'tapado' de los conservadores. La oportunidad de rascar votos de los progresistas, con un perfil mejor visto por los magistrados cercanos al partido socialista.
En esta situación, las posibilidades de la candidata de Jueces por la Democracia para Valencia, Mercedes Boronat, serían escasas. En igual posición quedaría José María Tomás y Tío, magistrado de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Valencia, que se presenta como independiente.








