A Pedro Cuesta, un concejal de Meliana, le tomaron por loco cuando se le ocurrió que los ayuntamientos podrían compartir recursos y también funcionarios. Hoy, un año después, Tavernes Blanques y Meliana van a firmar un convenio por el que cualquier trabajador, material o herramienta que tenga un consistorio puede servir para el vecino. «Vamos a funcionar como dos amigos, que se prestan cosas como un favor. Y hoy por ti, mañana por mí», explica el alcalde de Tavernes Blanques, Arturo Ros.
El edil de Meliana al que se le ocurrió la idea, que se encarga de los recursos humanos del Ayuntamiento, es funcionario en Tavernes Blanques: coordina las obras y servicios. Y vio el filón. Porque, ¿cuántas veces a la semana puede utilizar Meliana un camión cesta para podar árboles o cambiar farolas? Probablemente, la mitad del tiempo el camión y su conductor estén ociosos, malgastando recursos. Y lo mismo con cualquier maquinaria que si un Ayuntamiento no tiene, debe alquilar y gastarse un dinero que se podría ahorrar en el caso de que se lo prestara el municipio de al lado.
Meliana y Tavernes Blanques se convierten así en las primeras localidades que trabajarán de forma conjunta para ahorrar gastos. Cobra más actualidad si cabe esta idea cuando se habla de asociar municipios y compartir recursos, sobre todo en localidades pequeñas. El proyecto es del conseller Rafael Blasco, aunque en este caso, los alcaldes de Tavernes Blanques y Meliana se han adelantado a la innovadora iniciativa.
Pedro Cuesta lo explica: «No se trata de un mero intercambio de medios o trabajadores. Vamos a implantar una estructura de tal forma que podamos convertir el intercambio de empleados en un servicio al ciudadano y de forma continua». Un ejemplo. Una localidad necesita un ebanista para hacer unas puertas para el colegio y no tiene un trabajador especializado. En vez de contratar el servicio y gastarse el dinero, el profesional del pueblo vecino podrá dedicar unas horas, o unos días, a trabajar en otro lugar distinto al habitual. «A lo mejor lo único que tengo que hacer es comprar la madera», dice Ros. «Lo único que faltaba era darle una cobertura legal, sobre todo para que los empleados estuvieran cubiertos a la hora de trabajar en otro municipio. Y se ha solucionado», explica Arturo Ros, que afirma que Almàssera ya ha anunciado su interés en sumarse a la iniciativa. «Seguramente habrá otros en el futuro», asegura.
Apenas distan tres kilómetros de un municipio a otro. Tienen similares características, aunque Tavernes Blanques tenga un término municipal más pequeño. Así que el traslado de materiales de un sitio a otro no va a ser complicado. Un tramo de antigua carretera de Barcelona, la que une ambos municipios.
Y, por ejemplo, si en un Ayuntamiento tienen material que no vayan a utilizar por cualquier motivo -ya sean papeleras, farolas o bancos- si al municipio vecino le sirve, lo podrá utilizar con el consiguiente ahorro para las arcas municipales. «Los Consistorios no podemos vender material y al final acaban olvidados en cualquier almacén o convertidos en basura», dice el concejal de Meliana.
Hasta de la formación se podrán aprovechar los Ayuntamientos vecinos. «En la mayoría de las ocasiones los funcionarios no pueden formarse con cursos destinados únicamente a personas desempleadas a través de escuelas taller. Si un trabajador de Tavernes, por ejemplo, sabe de fontanería, ¿por qué no formar a algún trabajador del municipio vecino?», se pregunta Cuesta.
Un organismo oficial se ha interesado por esta idea. Meliana no quiere adelantar nada porque todavía no se ha firmado ningún acuerdo concreto, pero la iniciativa de formar funcionarios aprovechando los conocimientos de otros trabajadores ha gustado.
No tienen contabilizados los Ayuntamientos «hermanados» cuánto dinero van a ahorrar con esta iniciativa, en la que llevan un año trabajando. «Probablemente sean muchos miles de euros, aunque lo podremos contabilizar cuando esté en marcha», aseguran fuentes del Ayuntamiento de Meliana. De momento, hoy se firma un convenio que es tan general que cualquier trabajador puede ser susceptible de dedicarse, en un momento dado, al municipio vecino. Se acabaron las rivalidades. Toca ajustarse el cinturón. «Se trata de pura lógica -dice Cuesta-. No era una idea tan loca».









