Los expertos en empresas y economía piden a las pymes que ganen en dimensión, que unan esfuerzos para competir en el mercado global, pero no todos los empresarios familiares lo ven así.
Gonzalo París, que acaba de ser reelegido presidente del Instituto de la Empresa Familiar de Alicante, señala desde su experiencia empresarial que «los expertos han demostrado su incapacidad y nos han llevado a la ruina, ellos nos han traído hasta aquí, así que no es tiempo de mirar hacia los grandes gurús, sino de mirar hacia los que pisan el suelo real».
París señala que el tan reclamado aumento de tamaño de las pymes valencianas no es la solución para la empresa familiar.
«La apuesta es crecer pero no a cualquier precio, sino de modo contenido, moderado, asequible. Soy defensor de la pequeña y mediana empresa y no hay razón para destruir lo que tenemos por ser más grandes».
Para el líder empresarial alicantino «nuestra fortaleza está en consolidar lo que somos, desarrollar nuestras capacidades, defender desde ahí los puestos de trabajo de miles de hombres y mujeres que hacen posible el amplio entramado empresarial. Se puede ser fuerte siendo pequeño, al menos así lo veo yo».
París apuesta por encontrar hueco en el mercado, apostar por la particularidad y a partir de ahí buscar alianzas entre empresas, asociacionismo, «pero para seguir siendo lo que somos». En todo caso, sí que ve positivos los acuerdos de fusión de las cajas.
¿Y el futuro? Para este empresario alicantino la clave está en la formación y facilitar recursos a las empresas para afrontar este presente «tan cambiante», y los cambios generacionales, o las otras formas de afrontar la continuidad «la elección de un líder externo a la familia que debe ser apoyado desde dentro de la empresa conforme a determinados protocolos».
Gonzalo París explica que las empresas familiares «ya no son lo que eran, muchas ya disponen de su consejo familiar, de su consejo de administración, es decir, se acabaron los tiempos en los que el hijo despierto y capaz su buscaba la vida en otro lugar y los torpes se quedaban dentro de la empresa familiar. Las decisiones ya no se toman en aras a la protección de los hijos e hijas, sea la que sea su capacidad. Hoy existen pautas profesionales y debemos aprovecharlas».
En lo que coinciden los empresarios consultados en la responsabilidad de los políticos que han permitido que se llegue a esta situación.
Mariner afirma que para que no se vuelvan a repetir situaciones como la que estamos atravesando, «el poder legislativo debe actuar como tal. No es de recibo que desde el año 2008 no se haya tomado ningún tipo de medida legislativa en el ámbito financiero y los estados hayan acabado siendo cautivos de las propias entidades a las que han tenido que socorrer».
La reducción del gasto evitando la duplicidad que se produce entre el Estado y las Comunidades Autónomas, combatir el fraude fiscal y modificar algunos tributos de forma selectiva, son algunas propuestas.
Gonzalo París reclama «un marco político más apaciguado en el que la confrontación no sea la norma, pues me resulta muy grave la falta de acuerdo de las partes en el diálogo social. Sólo podremos salir de esta situación con el encuentro de todas las partes, desde la responsabilidad».




