Una selectividad casi «a medida». La reforma de las pruebas de acceso a la universidad (PAU) que se ha puesto en marcha este curso ha dado a los alumnos la posibilidad de confeccionar su propia «ruta» para lograr matricularse en la carrera deseada. La novedad de incluir la posibilidad de realizar una prueba específica y voluntaria para mejorar la nota -y allanar así algo más el camino- ha resultado ser todo un éxito a tenor de lo que dicen las cifras: en la Comunitat Valenciana un 97,3% del total de estudiantes que se han presentado al selectivo ha realizado además este examen adicional.
Desde el pasado miércoles, y hasta ayer mismo, cuando concluyeron las pruebas, 16.966 alumnos tuvieron que enfrentarse a una fase general, y obligatoria, con cinco exámenes para medir sus conocimientos en lengua y literatura castellana, valenciana, historia de España o historia de la filosofía, idiomas y una asignatura a escoger entre las 21 asignaturas de modalidad de segundo curso de Bachillerato.
Pero, de ellos, 16.553 estudiantes se inclinaron también por la prueba específica, que les permitirá incrementar su puntuación hasta un máximo de cuatro puntos. Ya no será el diez la nota máxima sino un catorce. Eso sí, para puntuar en esta fase, el alumno tendrá que obtener al menos un cinco en la materia.
«En mi clase nos presentamos todos a subir nota. Es una tontería no hacerlo porque no pierdes nada y puede ayudarte a la hora de entrar en una carrera u otra», explicaba Paula, del colegio Trinitarias, el pasado miércoles, poco antes de enfrentarse a su primer examen de selectividad. Esa opinión era la mayoritaria entre los jóvenes concentrados en el campus de Blasco Ibáñez para las pruebas.
Únicamente aquellos que ya saben con seguridad que estudiarán en un centro privado declaraban no tener interés en ese examen específica. Era los menos, porque la mayoría reconoce que la puntuación obtenida en la selectividad será la que marque sus pasos universitarios. Como Álvaro, del instituto El Clot, indeciso entre magisterio o psicología, «la nota decidirá», aseguraba mientras daba un último repaso a sus apuntes.
Expectativas laborales
No es el único porque el 71% de los jóvenes de segundo de Bachillerato -los mismos que ocuparán las aulas universitarias el curso que viene- confiesa que no está seguro de qué titulación escogerá, según revela un estudio conocido esta semana y realizado por la consultora Círculo de Formación a partir de encuestas realizadas en la feria de universidades Unitour.
Aunque también es cierto que la vocación pesa mucho a la hora de elegir titulación: un 42% en el caso de los jóvenes alicantinos y un 41% en los residentes en Valencia.
Pero una vez integrados en el mercado laboral, ¿el trabajo que desempeñan cumple con sus expectativas? El 57,2% de los jóvenes declara que su empleo es tal y como lo esperaba; un 19,2%, algo peor, y un 15,2%, por el contrario, encontró que era mejor. Así lo recoge un estudio de Bancaja y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que además destaca que los hombres, por lo general, están más satisfechos que las mujeres.
Si se les pregunta sobre el ajuste entre lo que perciben económicamente y el esfuerzo que realizan, son los universitarios los que están más satisfechos, frente a aquellos jóvenes únicamente con estudios obligatorios.









