Los hay que sufren el baile de San Vito, otros que se apresuran en dar el último repaso a los apuntes pero la mayoría afronta con naturalidad los nervios de enfrentarse a la selectividad. Un total de 1.878 estudiantes empezazon ayer las pruebas de acceso a la universidad en la Facultad de Jurídicas de la UJI. En el examen de Castellano con el que se abrió la selectividad ofrecía la posibidad de comentar dos textos periodísticos, uno sobre el Ministerio de Igualdad y otro sobre educación infantil.
«Es más el estrés y el cansacio de estudiar que la selectividad en sí misma», cuenta Laura, estudiante del Broch i Llop de Vila-real que aspira a estudiar Enfermería en la UJI: «Me gustaría quedarme en Castellón, pero seguramente me tocará ir a Cataluña por la nota».
Con la misma resignación afrontan su futuro universitario Miriam y Anselmo, alumnos del IES Porcar de Castellón. Ambos aspiran a cursar el Grado de Medicina, uno de los que tiene la nota de corte más alta. «No sé dónde nos matricularemos, donde nos llegue la nota aunque sea en la otra punta de España», coinciden.
Ellos son dos de los alumnos que se han matriculado en dos asignaturas de la fase específica (la novedad de este año) para poder subir nota -Anselmo tiene de media en Bachillerato un 8,25 y Miriam un 8,32- y cursar la carrera que quieren. Llorenç Espinosa, estudiante del Porcar que ganó la medalla de plata en la Olimpiada de Química, también sueña con estudiar Medicina. «¿Dónde? Donde me llegue la nota», confiesa y añade: «Si la UJI concreta la oferta en la preinscripción, sería una opción estudiar en Riu Sec».
Los pasillos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Económicas son un bullicio. Decenas de jóvenes aprovechan el descanso entre el examen de Castellón y el de Historia de España o Filosofía, según la opción escogida, para dar el último repaso. Mónica, Elena, María José y Zaira buscan la cafetería para tomarse algo antes de entrar. «Ayer -martes para el lector- estaba con 40 de fiebre y me pincharon penicilina y nolotil y ahora estoy aquí. Si me llega la nota quiero estudiar Educación Física en Valencia», cuenta una de ellas. Educación Infantil, Economía y Criminología, para ser inspectora del Cuerpo Nacional de Policía, son las aspiraciones de las otras alumnas del IES Benigasló de la Vall d'Uixó.
Rubén y Rosa, del Leopoldo Querol de Vinaròs, acceden a contestar a unas preguntas si son breves porque quieren apurar el descanso para darse una última leída a los apuntes. Los dos quieren estudiar Bellas Artes o Audiviosuales y admiten que ha sido menos traumático de lo que pensaban. «Tenía un nudo al entrar en el aula, pero en cuanto me he sentado y he tenido el examen delante me he tranquilizado», cuenta Rubén.
Jordi, Vicent y Jordi, del Broch i Llop y aspirantes a cursa ADEM, Educación Física y Derecho, admiten que el primer examen «ha sido como esperábamos, incluso más fácil. Estamos todo el curso haciendo este tipo de exámenes. La selectividad es la presión de que no te puede salir mal», dice uno de los dos Jordi.
María Rosa, también del Broch i Llop, es una de las muchas estudiantes que se juegan su futuro en función de la nota que saquen. Quiere estudiar Ingeniería Aeronáutica y necesita más de un 8,5 para entrar. «El primer examen me ha salido bien, como esperaba».
Los alumnos no son los únicos que lo pasan mal. Los profesores que los acompañan también sienten la responsabilidad de que a sus chicos les vaya bien. Concha Esteban, del IES Porcar, cuenta que «sobre todo, tratamos de que estén tranquilos y les decimos que respiren hondo. Cuando ven el examen, si van bien preparados, ya no hay problemas».
El récord de alumnos inscritos, 1.878, ha obligado a la UJI a disponer de 165 profesores, 20 más que el año pasado.








