Irene, que sobre las once de la mañana de ayer repasaba los apuntes para el siguiente examen, era una de las estudiantes que todavía no se ha decidido por una carrera. «La verdad es que no tengo ni idea». Sus compañeras de Maristas lo tenían más claro: Úrsula quiere hacer Derecho y Patricia -a quien no le dio tiempo a terminar la primera prueba de Lengua Castellana y Literatura- quiere entrar en Trabajo Social, dos de las carreras que tras un sondeo a puerta de los tribunales contaban con bastantes adeptos. Como Medicina, una de las más complicadas para matricularse en la Miguel Hernández.
Ahora bien, Magisterio infantil también está bastante solicitada. Anais, del Instituto Cavanilles, quiere ser funcionaria estudiando Magisterio, aunque lo suyo sea vocacional. Una buen opción en tiempo de crisis -y por muchos recortes que el Gobierno central esté anunciando- a la que también quiere apuntarse Jesús, que hizo la pruebas en al aulario I de la Universidad de Alicante. Ha estudiado en el Instituto del Vinalopó y ayer no tuvo dudas a la hora de elegir la opción: Miguel Hernández.
Así se pudo comprobar al sondear a los estudiantes. La pregunta que se realizó sobre el compromiso político y social de la poesía del autor ganó por goleada y eran pocos los estudiantes que se apuntaban a la primera opción: las características del esperpento y su reflejo en Luces de Bohemia.
A Katerin (también quiere estudiar Magisterio), a María Reyes (quiere apuntarse a un módulo) y para Arevik (le gustaría una ingeniería) el primer examen había resultado más fácil de lo esperado. Superados los primeros nervios todos fueron llamados para entrar en la segunda prueba.






