Los sindicatos con más representación entre los funcionarios de la Comunitat, UGT, CC OO y CSI-F, reunieron ayer a varios miles de personas, 30.000 según los organizadores, en la manifestación convocada contra el recorte de los salarios de la función pública aprobado por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
El objetivo estaba claro, pero una vez más, al igual que la manifestación convocada por la congelación de las pensiones, el nombre del presidente del Gobierno apareció en cuentagotas entre los pitidos de los participantes.
Es más, el momento en el que las proclamas fueron más altas y claras fue cuando los medios televisivos se disponían a conectar en directo con el final de la manifestación. Fue entonces cuando un pequeño grupo de sindicalistas empezó a gritar «Camps, dimissió, Camps a la pressó».
Ataviados con globos, pancartas, pitos y trompetas, la comitiva se dirigió desde la plaza de San Agustín hasta la calle Colón, sede provisional de la Delegación del Gobierno, donde leyeron un comunicado criticando el Plan de Ajuste del Gobierno y pidiendo «que paguen la crisis quienes la crearon».
La marcha se prolongó por espacio de una hora y a la misma se sumaron Intersindical Valenciana , USO, ANPE, IGEVA, SPPLB, CESM, SI, ACAIP y SIAT, organizaciones con 650 delegados en las administraciones públicas valencianas y mayoritarias en sectores como enseñanza, seguridad pública y sanidad.
Aún así, estas centrales sindicales lamentaron en un comunicado que «a pesar de nuestros esfuerzos», no hubiera sido posible una convocatoria sindical unitaria y completa. Por eso, esperan que «todas las organizaciones sindicales dejen de lado su afán de protagonismo y su voracidad sindical, para dar una respuesta global y conjunta contra esta 'decretada' sobre los salarios, la anunciada reforma laboral y todas aquellas medidas que atenten contra el derecho a la negociación colectiva y contra los servicios públicos».
El secretario general de CC OO, Paco Molina, señaló que habían logrado una manifestación «contundente y notoria». La protesta por las calles de Valencia se desarrolló bajo los lemas «No a los recortes salariales y sociales» y «Las trabajadoras y los trabajadores no somos culpables de la crisis. Que paguen también la crisis quienes la han provocado».
Los sindicatos señalaron que el plan de ajuste del Gobierno conduce a un conflicto social y advierten de que estas medidas son las primeras de una batería de otras anunciadas que pueden agravar la situación general.
En el comunicado final que se leyó en la calle Colón, afirmaron que estos ajustes no fomentan el consumo, ni constituyen una salida para la crisis y no hacen recaer los esfuerzos en quienes la originaron, sino que fuerzan a los trabajadores a «pagar los platos rotos».
Además, rechazaron «la campaña de descrédito sobre el sector público y el funcionariado» que según ellos, «han emprendido los medios de comunicación».
Finalmente, lamentaron que el Gobierno de Zapatero sólo pretenda arreglar la crisis recortando el gasto público y no quiera subir los ingresos de quienes más tienen para recaudar más..









