La matriculación de los niños de tres años en los colegios de Benifaió ha generado controversia por la masiva ubicación de inmigrantes en un mismo centro.
De los 23 pequeños que poseen necesidades educativas especiales, entre quienes hay niños de diversas nacionalidades y etnias, los padres de 20 de ellos han solicitado que cursen sus estudios en el colegio Santa Bárbara, por dos en el colegio Trullàs, ambos públicos, y sólo uno en el Cristo Rey, colegio concertado. Así, este reparto ya ha provocado que los padres de alumnos hayan iniciado un proceso de recogida de firmas para pedir que estos niños sean repartidos equitativamente entre los tres centros.
«No queremos que nadie interprete esto como una cuestión de racismo, ni mucho menos, pero lo que no queremos es que el reparto se efectúe así, y más teniendo en cuenta que se trata de un centro que está en malas condiciones», apuntó una madre de alumno matriculado en el centro.
Los padres consideran que la decisión de reunir al 84% de estos alumnos de educación compensatoria en un solo centro «mermará la calidad educativa del centro y no respeta la realización de una escolarización adecuada y equilibrada del alumnado».
Esta situación ya ha generado varias reuniones entre los responsables del centro, la inspección educativa, los padres y la concejala de Educación del municipio y un ambiente de malestar, por diversos motivos, en las partes implicadas.
«El inspector nos ha dicho que, aunque recurramos esta decisión, finalmente puede pesar más la decisión de los padres de dónde quieren llevar a sus hijos», señaló esta madre, quien afirmó que han pedido que se efectúe de nuevo el reparto de alumnos para que el porcentaje de extranjeros en los tres centros sea más equitativo.
En la jornada de ayer ya comenzaron a recogerse las firmas que se entregarán en la Conselleria de Educación y ya hay convocados nuevos encuentros para analizar la situación que deberá resolverse en los próximos días cuando se reúna la comisión de escolarización.
En una carta remitida recientemente tanto a la alcaldesa, Amparo Arcís, como a la concejala de Educación, Merche Gómez, el director del colegio Santa Bárbara, Enric Escrivà, mostró su «perplejidad, malestar y rechazo ante la decisión adoptada por la comisión de escolarización de Benifaió en el proceso de matriculación para el curso 2010-2011».
Con el acuerdo tomado, según apunta el director del centro en su misiva, «se prima la voluntad de algunos padres por encima de las cuestiones pedagógicas y se lesionan gravemente los derechos de padres y alumnos de nuestro centro que ven recortada la calidad en la enseñanza y las perspectivas de futuro de nuestra comunidad educativa».
Por su parte, la concejala de Educación se mostró partidaria de que los menores estén repartidos en los diferentes centros, pero se pregunto si puede obligar a un padre a matricular a su hijo en un determinada colegio: «Me sabría muy mal que esto se interprete como un asunto racista porque todos somos iguales y ante todo está la dignidad de la persona. Los padres están en su derecho de exigir lo que consideren, pero finalmente está la decisión individual».









