Los chiringuitos de Burriana están ya listos para arrancar la temporada estival. De hecho, los locales tienen previsto abrir sus puertas mañana mismo, después de que ayer los responsables de una empresa de sonorización ultimaran los preparativos de un novedoso sistema que limita la frecuencia de sus equipos de música para que este verano no se repitan las multas por ruido que han llegado todos los años.
En concreto, este dispositivo, valorado en unos 2.000 euros, actúa a modo de ecualizador, evitando que el nivel de ruido de los chiringuitos supere los límites legales. «El limitador está conectado a los micrófonos, los altavoces y el amplificador de cada uno de los locales para regular en condiciones el nivel de música emitido», explicaba uno de los técnicos.
No obstante, además de limitar el sonido, los responsables de la firma también llevaron a cabo ayer distintas mediciones desde la avenida Mediterránea, justo delante de la vivienda del vecino que denunció el ruido de los chiringuitos en los últimos años, para comprobar a que nivel debe estar la música para no sobrepasar los 45 decibelios permitidos por ley.
En este sentido, cabe destacar que este verano, a diferencia de los anteriores, los limitadores de los establecimientos de la playa de Burriana estarán conectados a un disco duro, donde se almacenará toda la información relativa a los niveles de decibelios que se registren durante las noches de viernes, sábado y domingo.
Esta tecnología, apuntaba el propietario de uno de los locales, «permitirá a la Policía Local y Autonómica disponer de información detallada en caso de que se produzca alguna denuncia». «Con los limitadores, nosotros no podemos ser la causa de las molestias vecinales, sino que el ruido vendrá de otras fuentes, como por ejemplo los coches, y los cuerpos de seguridad tendrán la prueba de ello», indicó.
Cabe recordar que la preocupación de los chiringuitos por el ruido en la avenida Mediterránea se remonta al 2007, cuando un vecino residente en este vial presentó varias denuncias por las molestias originadas por los locales a causa del ruido, y que hizo que un año después interpusiera una demanda contra el alcalde de la ciudad, José Ramón Calpe, por no actuar ante las denuncias. El primer edil llegó a declarar en calidad de imputado en 2009 en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Vila-real. De ahí, que el Ayuntamiento se viera obligado a aprobar en Junta de Gobierno el cierre de los locales que no tuvieran licencia de actividad debido a las denuncias reiteradas interpuestas por este vecino.
Además del ruido, los propietarios han tenido que construir nuevos locales. A principios del mes de abril, el Ayuntamiento de Burriana tuvo que destruir las soleras, el suelo de hormigón de los chiringuitos, para no pagar más denuncias de ocupación de terreno de Costas, después de que los técnicos de la Administración central delimitarán la zona de dominio público marítimo terrestre.
En el espacio arbolado junto al paseo, Costas ha marcado el límite público, en el que los chiringuitos sólo pueden ocupar 150 metros cuadrados durante los meses de licencia, y a partir de ahí, tienen que ocupar zona municipal. Ahora los locales se encuentran más retirados respecto del paseo marítimo, por lo que se creará un área de paso.
Con todo, los chiringuitos se preparan ahora para la temporada estival con esperanza, y es que los propietarios confían en el empujón del Arenal Sound, un festival de pop-rock latino que prevé atraer hasta la localidad a más de 25.000 personas entre el 27 de julio y el 1 de agosto. «Nuestro objetivo es cubrir las pérdidas del año pasado y los gastos de la reforma de los locales que hemos tenido que acometer por la delimitación de Costas», señalan.








