Los avances tecnológicos aplicados a la enseñanza no sirven únicamente para hacer trampa. La comunidad educativa se ha puesto al día con el fin de mejorar y actualizar su formación.
Los formatos digitales, proyección de documentos, fotografías o esquemas mientras se explica el temario es algo que está desde hace tiempo a la orden del día. Pero los cambios van mucho más allá. Si antes uno gastaba varios bolígrafos al año y decenas de paquetes de folios tomando apuntes, ahora Internet lo pone mucho más fácil.
Los profesores siguen impartiendo sus clases pero las refuerzan con enlaces a páginas web, de donde los alumnos pueden descargarse temarios completos, a veces ampliados y con referentes bibliográficos para los más aplicados. «Es muy cómodo porque, si vas a las clases puedes estar más pendiente y tener la seguridad de que luego te puedes bajar de internet los apuntes mucho más completos que si los escribes en clase. además, tienes un contacto mucho más directo con el profesor que te ayuda a resolver dudas, aunque algunos profesores no lo utilizan y sólo dictan apuntes», explicaba Andrea Miñana, estudiante de Magisterio.
Y no sólo eso. Algunos incluso optan por 'colgar' la clase en formato de audio para que los pupilos puedan escucharla tranquila- mente en casa y redactar sus propios apuntes. Son las conocidas como 'aulas virtuales' donde se pueden dejar los trabajos que encarga el profesor o desde donde el docente deja los avisos a sus estudiantes. Sirven casi para todo.
Muchos campus, como la Politécnica o la Jaume I de Castellón tienen un sistema propio a través del cual se gestiona todo lo que tiene que ver con sus centros. Desde trámites hasta consultas y tutorías con profesores, pasando por exámenes on-line, pruebas de años anteriores, foros de debate o avisos a los alumnos. El de la Politécnica de Valecia «lo controla absolutamente todo. Es un hardware desarrollado por varias universidades americanas que nosotros hemos traducido y adaptado».









