Hace unas semanas, la decisión de la Universidad de Sevilla de permitir que un alumno continuara con el examen aunque el profesor le pillara copiando causó un gran revuelo. Tanto fue así que el campus se vio obligado a aclarar y rectificar la norma. Las universidades valencianas tienen una política clara al respecto y así lo marcan sus cartas de derechos y obligaciones de los alumnos.
Los estudiantes tienen derecho a examinarse en condiciones de igualdad y en las pruebas deben demostrar los conocimientos adquiridos. El profesor vigila el aula y, en caso de detectar irregularidades, toma la decisión más adecuada. El alumno suspende, «aunque siempre dependerá de la decisión última del docente», afirmó el vicerrectora de Estudios de la Universitat de València, Maria Vicenta Sastre.








