¿Existe la seguridad de que todos los alumnos españoles conocen cómo era Córdoba en el siglo X? ¿O sólo lo saben los andaluces y es una línea en un libro de Ciencias Sociales, Geografía e Historia para el resto? «La realidad nos demuestra que quien imparte esa asignatura cada vez le da un carácter más localista, hablando mucho de su comunidad autónoma y poco de España», destacó el director general de Ordenación y Centros, Rafael Carbonell, cuando se anunció, hace poco más de un mes, la nueva asignatura Profundización en el estudio de la Geografía e Historia de España. Una materia que se introducirá como optativa el próximo curso en Secundaria.
¿Pero en qué consiste? La Conselleria explica que, en los últimos planes educativos, el planteamiento general de la Historia, tanto en Primaria como en Secundaria, «se ha hecho de forma fragmentada».
También argumenta que al empezar a trabajar desde lo más cercano, «se ha perdido capacidad de comprensión global, y con ello los conceptos de proceso y cambio». Por último, sostiene que se han obviado los hechos más significativos que componen la historia de España. «El alumnado ha pasado por la Cueva de Altamira por lo menos dos veces en las diferentes etapas educativas, y, sin embargo, no la ve integrada en el hilo cronológico».
Con este planteamiento, de un año a otro el proceso histórico se ve truncado y el alumnado vive cada nuevo curso como un suceso independiente, «¿así cómo es posible que el estudiante enlace el reinado de los Reyes Católicos con la expansión europea de los Austrias tres meses después?».
La nueva optativa pone la lupa sobre otra dimensión histórica, no abandonándose la historia local, ya estudiada con anterioridad. «Por lo que reforzará la idea común de país».
A lo largo de dos cursos se construirá una «línea del tiempo» que permitirá a los alumnos anclar hechos aprendidos e incorporar otros nuevos. «Supone romper la tendencia clásica de parcelar el proceso histórico en etapas por curso: Antigüedad, Edad Moderna.., porque este modelo no ha permitido aprender los conceptos proceso y cambio».
Tampoco debe construirse una especie de «historia total» que abarca todos los hechos económicos, políticos o religiosos. El profesor empezará con una breve explicación y tras ella, los alumnos buscarán información complementaria. «Así la clase es un diálogo que permite compartir la información».
En tercero se impartirán dos horas semanales. Y entre otros temas se abordará la evolución de la colina de la Alhambra, Toledo o Sagunto; las invasiones bárbaras, la Reconquista, el Siglo de Oro o la monarquía de Alfonso XIII. El curso concluirá con la etapa franquista, la Transición y la España actual.
En cuarto curso -con una hora por semana-, se plantearán 14 hechos significativos, a los que se dedicará un mínimo de dos sesiones: una para plantear los hechos y, a la semana siguiente, aportar datos y concluir. ¿Los temas? Desde Ampurias y Numancia, pasando por los viajes de Colón, la expulsión de los moriscos, el submarino de Isaac Peral, la Batalla del Ebro, el terrorismo de ETA o las relaciones internacionales durante el franquismo.









