Subir a las montañas más altas de cada una de las provincias españolas. Eso es lo que se ha propuesto el montañero setabense Javier García Mascarell que se encuentra en estos momentos inmerso en un viaje en bicicleta desde Xàtiva hasta las montañas de Badajoz y Huelva. Un viaje en solitario que terminará en Sevilla por carreteras secundarias y que se enmarca dentro del proyecto de ascender a las cimas que cubren nuestra geografía.
Una historia que comenzó en 1999 cuando Mascarell subió por primera vez el Penyagolosa de 1.814 metros, la montaña más alta de Castelló. Una historia que según Mascarell, «no tiene final, porque después de estas 50 montañas vendrán muchas más, que no serán las más altas, pero seguramente serán más bonitas».
El pasado mes de marzo García Mascarell ascendió el Pico Costa Cabirolera por la canal de 'l'Ordiguer', la montaña más alta de la provincia de Barcelona, con 2.603 metros, y en abril se sumaron el Chullo de 2.610 metros en Almería, el Mágina de 2.164 metros en Jaén y las Cabras de 2.084 metros en Albacete. En total ya son 32 las montañas ascendidas, y sólo quedan 18 para cumplir el objetivo, objetivo que comparte con su compañera Susana Gracia, una zaragozana que acompaña a Mascarell en este proyecto.
Anteriormente el aventurero setabense ya se propuso otras metas como la ascensión a las 212 montañas de más de 3.000 metros de los Pirineos y el medio centenar de Sierra Nevada. Igualmente recorrió la Ruta del Cid desde Burgos a Xàtiva recorriendo 860 kilómetros en nueve días de viaje, donde tuvo dos caídas que afortunadamente no fueron graves.
Otro de sus hitos fue la ascensión en solitario al Cervino, la cumbre situada entre Italia y Suiza y conocida como la pirámide de los Alpes de 4.478 metros, y lo hizo 142 años después de la primera expedición que se cobró cuatro muertos de los siete alpinistas que formaban la expedición. También subió a Monte Perdido escalando por la peligrosa cara norte. El 31 de diciembre de 2006, Mascarell ascendió el Aneto por el peligroso corredor de la ruta Estasen. Allí celebró el final de año y el inicio del nuevo.
Y es que García Mascarell es todo un atleta. Tiene el honor de haber sido el primer español clasificado en la Marathon de París. Ahora, en su viaje de Xàtiva a Sevilla el viento está siendo su mayor enemigo. Mascarell manifestaba que «el viento ha sido mi único compañero de viaje, si se puede llamar compañero a alguien que no te deja avanzar. Esto va a ser más duro de lo que pensaba. Tres días enteros de viento en contra me han destrozado las rodillas. Todo es sufrimiento y dolor. Menos mal que llevo ibuprofenos y el paisaje merece la pena».
El pasado domingo el aventurero cumplió 35 años cerca de Almedina, dejando atrás la sierra de Alcaraz y la provincia de Albacete. Ahora, Javier García acaba de llegar a Badajoz, desde donde ha manifestado que «aquí nos espera el Tentundia de 1.104 metros. Atrás quedaron Valencia, Albacete, Ciudad Real y Córdoba. Atrás quedaron paisajes, lugares, caminos, carreteras, gentes y momentos que llevaré guardados para siempre en mi corazón».
Después de subir a las 50 cimas que se ha propuesto vendrán otras metas las cuales no quiere proponerse, sino que espera que ellas solas hagan su aparición conforme a sus inquietudes en el momento determinado.
Su filosofía se basa en una frase de John Lennon, «La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes».
Y eso piensa cuando una nueva cima ha sido alcanzada.









