El debate electoral bajo la fórmula de 'tengo una pregunta para usted' no ha calado, en su primera edición, entre la comunidad universitaria. El único candidato a rector de la Universitat Jaume I, Vicent Climent, cerró ayer su campaña electoral sometiéndose a un debate abierto al que estaban llamados a participar todos los colectivos que integran la Universitat, bien vía presencial bien a través de la web.
Sin embargo, al final sólo se plantearon 11 preguntas en directo y unas 50 a través del formulario colgado en la página web del candidato sobre una comunidad en torno a las 15.000 personas. La puesta en escena se asimiló a la que TVE ha popularizado: el rectorable, detrás de un atril, en el centro de la sala elegida para el debate, que fue televisado en vivo a través de la web de la UJI. Alrededor, formando una circunferencia, el público que asistió en directo: unas 40 personas entre las que se encontraban siete de los 10 futuros vicerrectores y dos vicerrectoras del equipo saliente.
El debate, poco ágil al principio con preguntas y respuestas muy largas (en la primera media hora sólo dio tiempo a formular tres cuestiones), transcurrió en clave interna universitaria. Nada de cuánto vale un café ni cosas por el estilo. Héctor Beltrán, perteneciente al personal docente e investigador (PDI), fue el encargado de romper el hielo con una pregunta sobre la previsión del futuro equipo rectoral de estabilizar las plazas o crear nuevas para el colectivo que lleva años investigando.
Climent respondió que su apuesta pasa por «reducir la plantilla no estable» y que «la voluntad y la política es la de aumentar las plazas estables» pero admitió que este compromiso dependerá «de la realidad presupuestaria». En todo caso, el único candidato a rector reiteró la apuesta por impulsar una cantera de profesorado excelente en investigación para intentar involucrarlo en la UJI.
De las 11 preguntas planteadas cara a cara al único rectorable, cinco provinieron del PDI, tres del personal docente y administrador (PAS) y otras tres del estudiantado. El profesorado centró sus preguntas en cuestiones referidas, fundamentalmente, a la estabilización de plantillas aunque también a la introducción del inglés en la docencia más allá del 5% de los créditos que marca la Universitat.
El PAS se interesó también por cuál será la planificación de la plantilla teniendo en cuenta, entre otras cuestiones, el aumento de la oferta de titulaciones; por la política del nuevo equipo para asegurarse la fidelización de los titulados de la Jaume I o por la posibilidad de que el PAS llegue a formar parte del Consell de Direcció, una pregunta que reiteradamente plantean desde el colectivo y que Climent prometió intentar en que no se convierta en «una cuestión eterna».
Uno de los estudiantes participantes preguntó si se prorrogará la docencia de asignaturas no adaptadas a Bolonia con un número elevado de suspensos. El candidato a rector admitió que la transición a los grados «es compleja» y subrayó que «es necesario un estudio para saber si se han de generar grupos, no sé si de apoyo a la docencia, en asignaturas de títulos a extinguir».
Otra estudiante planteó cómo se va a dar respuesta a corto plazo al personal interesado en formarse en lenguas, cuestión ésta del multilingüismo que Climent calificó de «clave».
Otro de los interlocutores se interesó por la tasa de eficiencia (porcentaje de aprobados sobre matriculados). «Si fuera empresario, sería una eficiencia baja pero la UJI no puede confundirse con una fábrica. Las universidades han pasado de ser centros de formación no masificados a centros masificados. Así es que hemos de conocer qué entra en la universidad, qué se quiere y si se puede hacer con los recursos que tenemos».








