El colegio de origen militar del Santo Ángel de la Guarda, sito en los antiguos cuarteles de San Vicente, se ha convertido en una patata caliente pendiente de una remodelación desde 1989. El centro está grafiado en el goloso proyecto del Parque Central que traerá el AVE a Valencia, pero mientras, sus 498 alumnos reciben clases en aulas prefabricadas.
«La primera aula prefabricada llegó en 2001 y ya tenemos doce. Hay tres generaciones», explica Paqui Mustieles, presidenta de los AMPA. Desde la comunidad escolar, Ana Ruiz, Pilar Gramage y José Navarro apuntan: «Estamos hartos de que nos tomen el pelo. Dicen que quieren sacar del convenio del Parque Central el colegio para adelantar la construcción y luego, nos vuelven a meter. No sabemos ni cuántos planos nos han enseñado».
El problema radica en que hay implicadas tres administraciones «y con la burocracia hemos topado», indican.
Desde la Entidad Estatal de Suelo (SEPES) explican que está «pendiente constituir un comité de seguimiento». El comité, que deberá estar formado por el Ministerio de Vivienda, Ayuntamiento, Conselleria de Educación y comunidad escolar, «será quien apruebe la forma de llevar a cabo la remodelación», según SEPES, donde reconocen que será un proceso largo.
Desde el Ayuntamiento argumentan que ya han pedido en varias veces que cedan el suelo para anticipar las obras y «no lo han hecho. La redacción del planeamiento y la reparcelación lo tiene que hacer SEPES. Ni lo ha presentado, ni nos han cedido el suelo».
En Educación explican que el proyecto de ejecución está aprobado, con un presupuesto de 7,3 millones. Incluso dicen que contará con nueve unidades de Educación Infantil, 18 de Primaria, comedor, instalaciones de pelota valenciana y gimnasio, pero no citan el dato clave: cuándo empezarán.
Carencias
«En Madrid nos enseñan planos, pero no ceden el suelo y como no se sientan a concretar, no se construye. ¿Alguien piensa en los niños?», añaden los padres. Los alumnos tienen la biblioteca y el comedor en un barracón con techo de uralita. «Tienen que comer en tres turnos». El gimnasio, con tejado castellano, está con goteras, «y en las aulas prefabricadas el calor es terrible». Además, «somos el único colegio que todavía tiene clases en bajos comerciales y uno de los cinco de Valencia que en 2011 todavía tendrán ESO, porque no han hecho el prometido instituto 42 de Artillería. En el barrio no hay ningún instituto y donde está previsto, hay barracones del Soto Micó».
Tanto los padres, como la asociación de vecinos Parque Central-Iturbi, que preside Juan Julián Vergés, están luchando por poner fin a la situación. «Mi marido fue presidente de los AMPA. Luchó por ver el nuevo colegio y antes se ha muerto que lo han remodelado. Hay una propuesta de ponerle una placa cuando lo reformen», indica Paqui.


















