El plazo de presentación de solicitudes de admisión de alumnos se cerró ayer. Las familias tienen por delante diecisiete días de espera hasta poder confirmar si su hijo o hija podrá matricularse en el colegio escogido en primera opción o no con la publicación de las listas provisionales el próximo 1 de junio.
Una angustia para la mayoría de padres y que, este año, se ha notado especialmente en las dos escuelas públicas de Castellón y Vila-real que ofertan el programa de enseñanza en inglés (un 80% de las clases se dan en lengua inglesa y el 20% restante se reparte a partes iguales entre el valenciano y el castellano).
Tanto el Sanchis Yago como el nº 11 de Vila-real (el colegio José Soriano) se verán obligados a baremar. El Sanchis Yago había recibido ayer a las 12.30 horas 70 solicitudes para 50 plazas, por lo que al menos 20 familias (por la tarde todavía se podían entregar las solicitudes) se quedarán sin plaza. «Este año se ha desbordado porque ha funcionado el boca-oreja entre los padres», cuentan fuentes de la dirección del centro, que confirman que ha sido el año con mayor demanda.
«Nos han llegado incluso familias de otras zonas, con sólo dos puntos por área limítrofe, a las que hemos tratado de asesorar lo mejor posible porque si priorizaban el Sanchis Yago perderían esta opción y la de los colegios a los que pertenecían por zona, donde tenían cinco puntos, porque entrar en el Isabel Ferrer en segunda opción es imposible», explicaron ayer las mismas fuentes.
El José Soriano de Vila-real también tendrá que baremar. «Quedarán pocas familias fuera, pero tendremos que baremar. Además, hay mucha gente con los mismos puntos por lo que se tendrán que asignar las plazas por sorteo», contaban desde el colegio sólo unas horas antes de que se cerrase el plazo de presentación de solicitudes.
No han sido los únicos colegios con problemas, en una situación que se repite en las grandes localidades. En Castellón son habituales las baremaciones en escuelas como el Isabel Ferrer o el Gaetà Huguet, que este año también han tenido más demanda que oferta de plazas. Sin embargo, el Isidoro Andrés podía, por primera vez, recibir prácticamente el mismo número de plazas que de solicitudes, 75.
En el caso del colegio Isabel Ferrer, aunque habrá familias que queden fuera, han tenido menos demanda que otros años «porque las peticiones se han repartido entre nosotros y el nº 30», que a partir de junio se denominará oficialmente Tombatossals. Según señalaron fuentes del centro docente, hasta las 13.00 horas habían recibido unas 55 peticiones para un total de 49 plazas ofertadas.







