De hecho «histórico» para Montaverner calificó su alcaldesa, Belén Esteve, el hecho de que, después de 15 años de intensas negociaciones, el convento de las Capuchinas haya pasado a ser de propiedad municipal. Ahora, 20 años después de que las religiosas los abandonaran por falta de vocación, el Ayuntamiento ha llegado a un acuerdo de compra con la Fundación Sagrada familia, propietaria del inmueble.
El acuerdo de compraventa con los actuales dueños establece que el Ayuntamiento se compromete a pagar por el edificio 500.000 euros, durante los próximos 25 años. «Serán unos 20.000 euros anuales», apuntó la alcaldesa.
Con esta compra, «no sólo salvamos un edificio, sino que evitamos que se pierda parte de la historia particular de muchos vecinos de Montaverner y de poblaciones cercanas», explicó la primera edila.
Y es que el convento, según reconoció Esteve, «estaba en muy malas condiciones, desde la Fundación no se había hecho nada por él».
Por eso, continuó, la primera inversión que realizará el Ayuntamiento, unos 150.000 euros, se destinarán a rehabilitar los tejados y la fachada y asegurar algunos pilares del edificio.
Además, la alcaldesa adelantó que el convento será declarado Bien de Relevancia Local para poder acceder a ayudas del Gobierno central y de la administración autonómica «que nos permitan rehabilitar el edificio, porque ese desembolso supondría demasiado para un Ayuntamiento tan pequeño como el nuestro».
Respecto al uso que se le dará al inmueble, las cosas aún no están claras. Esteve explicó que la intención del equipo de gobierno es que el Foro de Participación Ciudadana de la Agenda 21 discuta esos posibles usos. De esta manera, aseguró la alcaldesa, serán los propios vecinos del municipio los que podrán expresar su opinión y proponer distintas alternativas de utilización.
Esteve, por su parte, comentó que este edificio podría convertirse en un hotel de interior. «Sería un buen proyecto», añadió. Por el momento, lo único que quiere conseguir la alcaldesa es que el inmueble se convierta «en un lugar donde se creen puestos de trabajo para el pueblo».
El edificio del convento, que data de 1942, cuenta con tres plantas, de 700 metros cuadrados cada una y con un claustro cubierto de aproximadamente cien metros cuadrados de superficie.
Hace más de 20 años eran las Capuchinas las que se encargaban del convento. Llegaron a Montaverner a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado y dedicaron su tiempo a la enseñanza y el auxilio de los más necesitados.
Fueron estas religiosas las que montaron la primera escuela infantil en la localidad, que cuenta ahora con unos 1.800 habitantes. Además, recuerda la alcaldesa, crearon talleres para formar a las mujeres y muchos niños tomaron la primera comunión en la capilla del convento».
La falta de vocación llevó a las Capuchinas a abandonar el convento y ahora, con la compra por parte del Ayuntamiento, el edificio se salvará de la ruina.









