Hasta que el mercado financiero no complete su reestructuración, ni se reforme el sistema fiscal o el mercado laboral, con contratos permanentes menos costosos para los empresarios y contratos temporales adaptados a las necesidades diarias, las entidades bancarias no volverán abrir la puerta del crédito a empresas y familias.
Esta es la fotografía que mostró el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, en el foro de debate LAS PROVINCIAS-PricewaterhouseCoopers celebrado ayer en el Hotel Westin de Valencia para mostrar la situación económica del país y su futuro.
Guardiola destacó que a pesar de los signos de recuperación económica que se mantienen desde principios de año a nivel mundial y europeo, y de reconocer que la economía española tiene puntos fuertes muy alejados de las debilidades griegas, «ahora estamos purgando los desequilibrios del crecimiento de los últimos quince años».
Los bajos impuestos que se han aplicado en la última década de crecimiento, la fácil accesibilidad al crédito de las familias y del Estado por los intereses a ras de suelo y la burbuja inmobiliaria, han provocado un endeudamiento general que ahora hay que purgar.
«El crédito va a estar parado en los próximos años entre otros motivos, porque hay que eliminar el apalancamiento existente, pero también porque hay poca demanda y las condiciones de los bancos son más duras. De todas formas, cualquier empresa que tenga un buen proyecto y un buen nicho de mercado que explotar recibirá financiación», apuntó Guardiola.
Una de las alternativas para salir de la crisis es la concentración de las entidades financieras, como ocurre en Estados Unidos, Alemania o Francia, donde los cinco grandes bancos atienden al 60% del mercado. «Vamos a ver un proceso de concentración de entidades financieras muy importante, especialmente en las cajas, donde hay necesidades de capital porque, durante el 2009, los bancos han ampliado capital mientras que las cajas no tienen opción de hacerlo por la Ley de Cajas». Y la concentración se realizará antes del 30 de junio, fecha en la que se acaban los fondos para recapitalizarse y los avales para emisiones (FROB).
«Nosotros (Banco Sabadell) estamos atentos, porque los límites entre bancos y cajas han volado y hay un escenario en el que los bancos van a tomar actividad en las cajas y a lo mejor las cajas en los bancos. Nosotros lanzaremos la caña y a esperar».
Otro problema del sector financiero nacional es que está «sobredimensionado». De 2000 a 2010 se abrieron 6.000 nuevas oficinas en España, sobre todo por parte de las cajas, ya que los bancos cerraron 500 oficinas.
«Hay más oficinas por habitante en Cataluña que en México. En España duplicamos o triplicamos la media europea. Dentro de poco no veremos un banco en cada esquina, y en lugar de caminar 10 metros para ir a realizar nuestas gestiones tendremos que hacerlo 30 metros, lo que a lo mejor nos viene bien a todos», apuntó con cierta ironía.
Construcción
Otra mancha roja es la del ladrillo. Las pérdidas que ha representado para el sector bancario el pinchazo de la burbuja inmobiliaria representan entre un 10% y un 20% del valor de los inmuebles en ciudades y de entre un 30% y un 40% en viviendas residenciales, una caída del valor que «absorberán los bancos y las inmobiliarias», dijo.
Esta situación es la que ha ocasionado un estrés a una banca, la española, que se salvó de la crisis de las 'subprime' al no tener activos tóxicos, pero que se encharcado en la actual crisis, marcada por la morosidad o el paro, entre otros indicadores negativos.
Para acelerar la recuperación económica no cabe otra decisión que aplicar a rajatabala reformas estructurales, «como la del mercado laboral, el sistema educativo y el de las pensiones, insistir en la citada reestructuración del mercado financiero y aplicar el rigor fiscal que reclama la Unión Europea para reducir el déficit y el endeudamiento públicos».
De hecho, según explicó «lo que ha pasado en la bolsa y en Europa entre el viernes y el lunes viene a ser una pérdida de soberanía y de ratificación de una política fiscal convergente en la UE, que asume su autoridad». En su opinión, «una vez más hemos estado al borde del abismo» pero las decisiones adoptadas por los países miembros pueden marcar «un hito» en la construcción del espacio común europeo. A tenor de esta conclusión, Jaime Guardiola aventuró que «España va a reducir el déficit a las buenas o a las malas. Ningún país podrá desmarcarse de lo que marque el Ecofín».
Sobre el mercado laboral comentó que «es básico un nuevo contrato permanente menos costoso para el empresario, más uno temporal que responda a las necesidades de determinadas actividades, como ocurre en la Comunitat Valenciana» en referencia a la dependencia del turismo. Y ambos con subidas ligadas a la productividad».
Respecto a las pensiones afirmó que «la edad de jubilación debe ir ligada a la esperanza de vida. Si vas a vivir diez años más que antes, mejor que te los pagues tu mismo trabajando. A la gente si le explicas las cosas con lógica las entiende», sentenció.
La fotografía general, a pesar de todo, no está quemada. De hecho, su intervención puso sobre la mesa los signos de la recuperación económica. «A nivel mundial la salida de la crisis se está produciendo a un ritmo fuerte. El mundo ha reaccionado en 'V'. Estados Unidos lleva cuatro meses con creación neta de empleo, el consumo se ha situado a niveles anteriores a la crisis de Lehman Brothers, al igual que la confianza empresarial. En Europa la confianza industrial es igual o superior al verano de 2007 y Francia o Alemania ya están creando empleo. China, Turquía, India o Brasil son la bomba. La foto general es que el peso del mundo emergente va a toda velocidad y el mundo desarrollado sale de la crisis».
Según Guardiola, la diferencia de Europa es que «le está afectando la política monetaria laxa» que han aplicado las autoridades monetarias durante los últimos años, con aportación de grandes dosis de liquidez y una presión fiscal suave, que entre otras circunstancias, han provocado un aumento espectacular de los déficit de los Estados.
El resultado no ha sido otro que el vivido en los últimos días, es decir «las dudas sobre la capacidad de pago de la deuda soberana de los países» que al parecer se ha controlado. En el transcurso de coloquio, Guardiola señaló que España mantiene su posición en el marco de la economía europea, a pesar de los ataques mediáticos de la prensa anglosajona, situación que habría que corregir.