'La lluita clandestina per la independencia', título de la conferencia impartida ayer por Carles Sastre, sirvió para hacer un repaso histórico de los diferentes movimientos surgidos en Cataluña para conseguir la autodeterminación, incluyendo a la banda terrorista Terra Lliure, disuelta definitivamente en 1995 tras 200 atentados perpetrados. Sastre justificó su creación y la de su antecedente, el Ejército Popular Catalán (Epoca) como movimiento reaccionario a la consolidación de la democracia.
«La formación Epoca entra en crisis cuando la transición se decanta hacia lo que tenemos. La experiencia de Epoca quería forzar la situación tras el franquismo, y acaba cuando se confirma lo que tenemos hoy en día. A finales de los años 70 se produce otro intento en este sentido, que es Terra Lliure», dijo ayer ante un auditorio compuesto fundamentalmente por alumnos del Sindicat d'Estudiants pels Països Catalans. Estos justificaron la presencia del ex terrorista como un «acto de democracia», aunque no querían que los medios accedieran a la sala tras recibir amenazas vía email. Esta postura cambió tras la intervención del decanato.
En su discurso no se produjo la más mínima referencia, y mucho menos condena, a los atentados perpetrados, aunque sí que estuvo plagado de eufemismos para referirse a términos como terroristas o actos terroristas. Una vez finalizada la charla no se permitieron preguntas de la prensa, por lo que sólo tuvo que responder a una formulada por uno de los estudiantes, relacionada con la propagación de la ideología independentista en el País Valencia (la Comunitat), les Illes (Baleares) y Catalunya Nord (Francia en la actualidad).
Sastre destacó que la organización terrorista bebía de ideologías marxistas y nacionalistas, y se centró en el recorrido histórico del independentismo catalán, desde los inicios en los años 20 hasta la actualidad. Dijo que Terra Lluire también nació con la intención de «vertebrar un movimiento independentista más o menos fuerte» y que a raíz de la detención de decenas de simpatizantes en 1992 no le «constaban» más «actuaciones armadas».
Una de las reflexiones de Sastre se refirió a si el movimiento independentista habría sido el mismo sin Terra Lliure. Aunque dijo no saber la respuesta, de nuevo recurrió a un eufemismo, aprovechando una cita poética. «Fuimos soldados derrotados por una causa invencible. Puede que sí y puede que no. Es como una caja cerrada en la que nadie sabría qué podía salir», señaló.
Sastre rechazó que su conferencia fuera un acto político, aunque sí relacionado con la memoria histórica, se opuso a que se quisiera dar el nombre de Samaranch al Estadio Olímpico Luis Companys por su pasado «fascista o franquista», y criticó al juez Garzón por no investigar las denuncias de supuestas torturas perpetradas por la policía tras las detenciones de 1992. Las presuntas víctimas acabaron denunciando ante el Tribunal de Derechos Humanos, que desestimó las acusaciones pero criticó a España por no investigar a fondo. También recordó la marcha de algunos simpatizantes a Esquerra Republicana.
Por último, dijo que es «incontestable» que el modelo democrático en Cataluña «se está agotando» y que es el momento de mayor concienciación por la independencia. Dijo que el modelo de la transición no puede aportar «nada más» a la autonomía y concluyó su discurso con una sentencia: «Creo que la única opción con perspectiva de futuro (para Cataluña) pasa por la independencia».









