A las puertas del mes de mayo y a poco más de un año de las elecciones autonómicas, PP y PSPV comienzan a vender sus bondades y proyectos de cara al electorado. Cada uno va a jugar sus cartas, como ayer demostraron el presidente del Consell, Francisco Camps, y el aspirante socialista, Jorge Alarte.
El líder de los populares valencianos, tras la paralización del Estatuto manchego que incluía la reserva hídrica, aprovechó el día de ayer para comentar la jugada en directo. Camps estuvo en Monóvar en un acto con militantes del partido.
Alarte convocó en Blanquerías y tras reiterar que él siempre apoyo el trasvase, vendió el proyecto estrella para la recta final de su campaña: el AVE. El otro día, Ignasi Pla, comentaba en privado en Les Corts que Alarte cuenta con la baza de Blanco. El ministro de Fomento no tiene reparos en venir a la Comunitat. Pla, con envidia sana, lamentó que Magdalena Álvarez nunca tuvo ese detalle con él.
En Alicante, Camps puso en valor el Plan Hidrológico Nacional tal y como lo concibió el PP. El líder de los populares valencianos señaló que el Tajo-Segura «es fundamental para el futuro de los valencianos» y reclamó el PHN «como garante de la solidaridad hídrica entre territorios». Camps paró en Monóvar por sorpresa. Venía de un acto de la Santa Faz en Alicante y se acercó a ver a los militantes de Nuevas Generaciones que se reunieron en la localidad que patronea Rafael Maluenda. El presidente tiró de manual de partido: el PP quiere el agua a y el PSOE no. La retirada del Estatuto manchego le ha venido bien al presidente.
Alarte, desde Blanquerías, reclamó su porción hídrica. Su partido apoyó la reserva pero él no deja de repetir que le da igual. Nadie le podrá acusar de no querer el agua aunque su capacidad de influencia quede en entredicho. Sobre el voto de la diputada alicantina Juana Serna echó más balones hacia Madrid: «Hablo con Serna todos los días pero no hemos hablado sobre su voto». Sí, pero ella dijo a LAS PROVINCIAS que era falso que votara a favor del Estatuto manchego aunque las imágenes la delatan: «No sé, yo no estaba en la comisión. Yo me dedico a otras cosas, a defender el trasvase». La última reflexión, demoledora. Alarte ya dijo que la culpa del voto de Serna la tenía Madrid. Es decir, Pajín.
El líder socialista convocó a los medios para vender el AVE. El tren todavía no funciona pero ya es hora de darle bola. De cara a las elecciones es su gran proyecto. El PSPV iniciará una gran campaña para vender su arma estrella. En los buzones de todas las grandes ciudades se repartirá un folleto contando las bondades de la alta velocidad. El díptico lleva una imagen de medio cuerpo de Alarte, con los cuellos de la camisa levantados y apretando los labios. Los socialistas valencianos ya ensayan el cartel electoral.




