ALICANTE. Normalidad, puntualidad, tranquilidad y falta de incidencias. La apertura del Camarín, la posterior Misa en la fachada principal del templo y la devolución del Sagrado Lienzo han seguido el protocolo previsto sin apenas novedades en el ámbito de lo que marca la tradición. Entre las pocas, la presencia de Miguel Valor, elegido edil-síndico este año, quien ha tenido el honor de protagonizar la apertura del Camarín, junto con el capellán de Santa Faz, José Luis Casanova.
La comitiva oficial llegaba puntual al caserío, a escasos diez minutos de las 10.00 horas, con lo que se cumplía a rajatabla el programa previsto. Cientos de romeros esperaban en los aledaños del Monasterio, con una Plaza abarrotada de público, a la espera de ver pasar la Reliquia y asistir a la Misa. El momento más esperado se produciría a las 10.05 horas, cuando el obispo de la diócesis Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, hacía acto de presencia en el interior del templo, para presidir la apertura del Camarín.
Este acto cuenta con un estricto protocolo fruto de unos estatutos redactados en 1636 para preservar la integridad de la Reliquia. En 1669, se añadió una cláusula, la XII, expedida por el Rey Carlos II, que estableció la limitación de los casos en que debía abrirse el Relicario y se establecieron las formalidades para ello. Desde entonces, dos llaves, en poder del Ayuntamiento, y otras dos, del Cabildo, son necesarias para abrir la reja que impide alcanzar la Reliquia.
La alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, y el concejal síndico, Miguel Valor, protagonizaron junto al obispo Rafael Palmero y el capellán de la Santa Faz, José Luis Casanova, el acto de la apertura del Sagrario, ante numerosas autoridades civiles y religiosas.
Expectación
Tras solicitar la venia para proceder a la apertura, Miguel Valor y José Luis Casanova, fueron los encargado de abrir el Camarín. Hay que destacar la circunstancia de que se pudo realizar con la primera de las cuatro llaves, con lo que todo fue muy rápido. Finalmente, tras la bendición del obispo, la Reliquia fue trasladada bajo palio a la Plaza del Monasterio entre el clamor de los fieles, muchos de los cuales clamaban '¡Misericordia!' al paso del Sagrado Lienzo.
Algunos de los privilegiados que tuvieron ocasión de asistir a tan emotivo acto, esencia de lo que simboliza la Romería de la Santa Faz, no se resistieron a captar con sus cámaras el paso de la Reliquia, así como a acercarse lo máximo posible a la misma, haciendo evidente la devoción que suscita entre todo tipo de gente.
El momento de la apertura del Camarín pudo ser contemplado en primera línea tanto por la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, como por gran parte de la Corporación Municipal y el presidente de la Diputación Provincial, José Joaquín Ripoll. También asistió el vicepresidente del Consell y conseller de Industria, Comercio e Innovación, Vicente Rambla.
De la administración autonómica tampoco faltaron el conseller de Medio Ambiente y vicepresidente tercero, Juan Cotino; la consellera de Agricultura, Pesca y Alimentación, Maritina Hernández; el conseller de Infraestructuras y Transportes, Mario Flores y la consellera de Turismo, Belén Juste. También los ediles socialistas, Manuel de Barros, Jorge Espí y María José Adsuar.
La presidenta de Les Corts, Milagrosa Martínez, quiso presenciar asimismo el instante en que el Sagrado Lienzo era sacado del Camarín, mientras que otros prefirieron permanecer más alejados, como el ex-presidente Eduardo Zaplana, que asistió en el interior del templo al traslado del Sagrado Lienzo por parte del obispo.
La emoción de quien es testigo de un acontecimiento que sólo se repite una vez al año y que es presenciado por un pequeño reducto de personas se palpaba en el ambiente. Algunos rostros conocidos de la sociedad alicantina tampoco quisieron perdérselo, como el doctor Jorge Alió, quien se encontraba cámara en mano, inmortalizando el esperado momento del traslado.
Tranquilidad
La salida a la Plaza del Monasterio estuvo presidida por la expectación. Sobre las 10.20 horas, tras la colocación del Sagrado Lienzo en el altar situado en la fachada del Monasterio, daba inicio la Santa Misa, que el obispo de la diócesis Orihuela Alicante, Rafael Palmero, ofició en compañía de otros sacerdotes y con la actuación de la Coral Tabaquera.
Entre cámaras de televisión, ante cientos de fieles y con la presencia de agentes de la Policía Nacional y de Protección Civil, la celebración de la Eucaristía se caracterizó, tal y como hizo referencia Palmero, por la tranquilidad y también por el buen tiempo, ya que no se sintió el calor fuerte de otros años ni tampoco amenazaba lluvia.
A las 11.30 horas, acabado el oficio religioso, se procedió a la devolución de la Sagrada Reliquia al Camarín, entre el clamor de los fieles, '¡Faz Divina, Misericordia!'.







