En plena celebración del Año Hernandiano, la Sociedad Centenario Miguel Hernández SL, que gestiona los derechos de los herederos del poeta oriolano y es su interlocutora ante las instituciones para la efeméride, se ha quedado sin dinero ni bienes. El juzgado de lo Social número 1 de Benidorm acaba de dictaminar, en un auto del 11 de marzo, la insolvencia de la mercantil.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borem) el pasado día 22, se produce a raíz de la demanda por despido de una trabajadora de la sede que la Sociedad Centenario tenía en Dénia. La empleada, que trabajó para la mercantil desde el 1 de enero del 2008 al 10 de marzo del 2009, presentó una demanda por despido.
El juzgado de lo Social 1 de Benidorm expone en su auto que «recabada información documental a Registro de la Propiedad, Agencia Estatal de Administración Tributaria, Jefatura de Tráfico y demás organismos y registros públicos y privados a través del Punto Neutro Judicial del Consejo General del Poder Judicial, acerca de los bienes que pudieran atribuírsele [a la Sociedad Centenario Miguel Hernández SL], dio resultado negativo».
A tenor de lo cual el juzgado declara la insolvencia provisional de la empresa por la cantidad correspondiente al despido, 7.042,87 euros más otros mil por intereses y 1.100 para las costas. El auto remite a la demandante al Fondo de Garantía Salarial para que pueda cobrar la indemnización.
Además de este auto, también existe una sentencia del mismo juzgado, de fecha 14 de julio de 2009 en la que se condena a la Sociedad Centenario al pago a la misma trabajadora de otros 9.992,93 euros por atrasos salariales. Cantidad que, una vez declarada la insolvencia de la empresa, la afectada podrá reclamar al Fogasa.
La abogada que representa a la trabajadora despedida, Mari Carmen Ausina, señaló a este periódico que no era la única empleada de la sede dianense de la mercantil, que ya está cerrada. «Los representantes de la empresa no acudieron al juicio -explica-. Presentaron un escrito diciendo que estaban esperando recibir un dinero y que entonces saldarían la deuda».
La letrada mostró su extrañeza por el hecho de que la empresa haya sido declarada insolvente en plena celebración del centenario hernandiano, «cuando se supone que tenían muchos proyectos y acuerdos con instituciones y entidades. Cuesta entender que con todo eso en marcha no pudieran hacer frente al pago de 18.000 euros».
Pese a la declaración de insolvencia, la empresa puede seguir funcionando. Pero en el momento que aparezca algún dinero en sus cuentas o bienes a su nombre, el Fogasa o cualquier otro organismo al que adeude alguna cantidad (Seguridad Social, por ejemplo), se lo reclamarían.
La Sociedad Centenario Miguel Hernández se formó hace unos años para gestionar los derechos de los herederos del poeta. Vicente Mora, su portavoz y máximo responsable, es director también de Atlantia Canarias, una empresa que gestiona inversiones y producciones en el sector audiovisual. Ambas mercantiles tienen en proyecto realizar una superproducción internacional sobre los últimos días del poeta en la prisión de Alicante, donde murió de tuberculosis en 1942. Mora será el productor del filme, para el que se quiere contar con un protagonista de renombre (se llegó a hablar incluso de Johnny Depp).
La Sociedad Centenario es la que se encarga también de gestionar con las administraciones todos los derechos relativos al uso de la imagen y el nombre del poeta. Así, impidió que el Ayuntamiento de Orihuela utilizara el primer logotipo previsto para el centenario al no haber llegado a un acuerdo económico. Otros proyectos previstos para el centenario están encallados por las pretensiones económicas de la empresa.
Asimismo, la Sociedad Centenario que está llevando a cabo las negociaciones con el Ayuntamiento de Elche sobre el legado del poeta, depositado en el Archivo Municipal ilicitano desde 1984, a raíz de un acuerdo con la viuda de Miguel Hernández, Josefina Manresa. El consistorio ilicitano ha ofrecido 2,1 millones de euros por su compra o cesión en depósito, con la creación de una fundación, propuestas que los herederos han rechazado.










