Goteras, desprendimientos de cornisas y miedo a que la escayola se les caiga encima. Ésta es la situación que sufren cada día los profesores, alumnos y padres del colegio Carrasquer de Sueca.
Pero «si todo va medianamente normal» la preocupación de toda la comunidad escolar podría acabar el próximo curso, ya que las obras de reforma y nueva construcción del Carrasquer «podrían empezar en septiembre», explicó a LAS PROVINCIAS Gabriel Elena, delegado sindical de Educación del Csif en Sueca.
Una promesa que puso ayer en la mesa la directora general de Régimen Económico de la Conselleria María José Vargas pero eso sí con una condición, que licitará las obras con la máxima prioridad posible en el momento que llegue el documento que según la Conselleria falta, que es la escritura del terreno donde se ubica el Carrasquer en el registro de la propiedad.
Una condición que para algunos miembros de la comunidad educativa, así como del equipo de gobierno es una excusa para demorar más estas obras que los niños, padres y profesores llevan esperando 18 años.
«Parece que nos están tomando el pelo, porque en ningún momento ha hecho falta este papel para nada. Es más Ciegsa nos dijo que no hacía falta y hoy -por ayer- nos dicen que es necesario», aseguró Abdò García, vicepresidente de la Asociación de Padres y Madres (Apama) del Carrasquer.
Por su parte, la concejala de Educación Raquel Tamarit comentó a este periódico que en este tema hay un «sinfín de excusas para alargar la licitación, ya que el Plan General de Ordenación Urbana contempla que los terrenos son propiedad del Ayuntamiento».
Tamarit añadió que desde que se han enterado de que faltaba este documento «el técnico del Consistorio ha llamado seis veces al de la Conselleria para ver si había una vía alternativa a este papel, que pudiera agilizar la licitación, y no le ha contestado nadie. Pensamos que están echando balones fuera».
Pero mientras las obras de este centro educativo se han convertido en una lucha entre el equipo de Gobierno (Bloc-PSPV-Iniciativa per Sueca) y el Partido Popular, los niños tienen que realizar simulacros para estar preparados ante la posibilidad de que un día se les caiga algo del techo.
Una decisión de algunos profesores que han enseñado a los pequeños a esconderse debajo de la mesa, en el momento oigan un ruido raro».
Y es que el PP no ha dudado en responsabilizar al alcalde, Joan Baldoví, de ser el «culpable de que el colegio no tenga fecha de licitación. La irresponsabilidad del alcalde es la que nos lleva a una nueva demora de las obras», lamentó Carlos Ramírez, portavoz del PP.
Por su parte, Tamarit aseguró que la documentación ya está en el registro de la propiedad. A partir del lunes si está todo bien el documento puede tardar 15 días. El alcalde visitará, junto al técnico, el registro a ver si está todo en orden y a pedir que se agilicen los trámites.








