El Mercat de la Taronja regresa hoy a Castellón. Tras el descanso de las fiestas de la Magdalena, la plaza Fadrell volverá a presentar este primer domingo de primavera el mismo aspecto que tuvo en los domingos anteriores a las fiestas. Los agricultores se convertirán de nuevo en vendedores, ofrecerán sus naranjas directamente al público y a buen precio y, de ese modo, se 'saltarán' a los intermediarios para conseguir mayores beneficios en sus productos.
La iniciativa municipal de habilitar un espacio para que los agricultores vendan libremente sus naranjas ha sido un éxito, y las cifras hablan por sí solas. Desde el 22 de noviembre hasta el 28 de febrero se han vendido más de 111.000 kilos de naranjas, una cifra que ha superado todas las expectativas de los organizadores. Tal ha sido la repercusión de la iniciativa, que el Ayuntamiento de Castellón y la organización agrícola FEPAC-ASAJA han planteado la posibilidad de abrir un segundo mercado en las próximas semanas en otro punto distinto de la ciudad. «Estamos teniendo mucha demanda de agricultores que en un principio no se interesaron por vender sus naranjas en el mercado y que ahora, al ver que la iniciativa ha funcionado, también quieren tener sus propios puestos», explica Néstor Pascual, presidente de la Federación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Castellón.
Tanto el Ayuntamiento como la asociación agraria estudian la posibilidad de habilitar otra zona de la ciudad para vender naranjas tras ver que la respuesta del público ha sido positiva y que cada domingo se acercan hasta Fadrell cientos de compradores. «Supongo que sí que lo podremos poner en marcha ahora, pero si no, estará para la próxima temporada», explica Pascual. Así es que el año que viene Castellón tendrá otra vez un mercado con puestos para vender naranjas cada domingo.
Lo que sí que está claro es que la decena de agricultores que montaron sus puestos continuarán vendiento cítricos hasta el mes de mayo. «Ahora es un momento muy bueno porque la gente quiere seguir consumiendo naranja, y quedan las variedades de 'navelates' y 'valencies'», indica. Así es que hay mercado para largo.
La propuesta ha permitido a los agricultores vender sus cítricos 0,66 euros por kilo frente los 0,15 que actualmente se están pagando en las cooperativas, según explica Pascual. Y los compradores también salen ganando: encuentran productos de mejor calidad y precio que en los supermercados.
Además, desde FEPAC-ASAJA creen que el Mercat de la Taronja puede convertirse en un revulsivo turístico y atraer a la capital de La Plana a vecinos de otros municipios que acudan a comprar naranjas y que después se queden durante toda la jornada en Castellón. «A partir de ahora, con el buen tiempo, el mercado es una manera de atraer a visitantes a la población», explica.
Es por ello que la asociación agrícola tiene especial interés porque otros municipios emulen la idea castellonense e instalen en sus plazas mercados en los que vender los cítricos. «Sería una medida que vendría muy bien en municipios turísticos», añade Pascual. Y además, muchos agricultores ya están reclamando a sus ayuntamientos que impulsen este tipo de mercados. «Nuestra idea es exportar la idea a todos los pueblos y potenciar también el turismo a través de la agricultura», añade. No en vano la naranja es uno de los símbolos más internacionales de este territorio.
«Creemos que los agricultores presionarán a los ayuntamientos y que de ese modo crecerán los mercados en toda la Comunitat Valenciana», augura. De hecho, municipios como Oliva, de Valencia, ya se han puesto en contacto con los organizadores de la iniciativa en Castellón para montar un mercado similar la próxima temporada. También Vila-real mostró interés, aunque por el momento ningún representante municipal se ha reunido con la asociación agraria.
De momento, el mercado vuelve a funcionar en Castellón, y, si todo va según lo previsto, en un espacio de tiempo breve Fadrell no será el único punto donde poder comprar naranjas los domingos.








