La decisión de Carlos Fabra de apartarse de la presidencia de la Diputación de Castellón para someterse a tratamiento médico por unos problemas de salud puede prolongarse durante un plazo de tiempo relativamente prolongado. En el seno del PP valenciano existe la convicción de que el 'todopoderoso' responsable de los populares se mantendrá apartado de la primera línea de la actividad política durante un plazo cercano a los doce meses. E incluso algunos dirigentes temen que las circunstancias que envuelven su enfermedad, unidas a su edad y a la situación política, terminen por abocarle a abandonar la actividad política.
Fabra firmó el pasado viernes, día 12, el acuerdo por el que abandona temporalmente la presidencia de la institución provincial, que ocupa desde 1995. La decisión, que se conoció el pasado miércoles, situó al frente de la Diputación al vicepresidente primero, Francisco Martínez. A diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones, el relevo al frente de la corporación provincial no es con motivo de algún periodo estival, y por lo tanto, no tiene fecha determinada de finalización.
Desde hace meses se ha venido cuestionando el estado de salud de Fabra, de 63 años de edad. En las últimas semanas, y ya bajo tratamiento médico, se había comprobado que su estado físico había experimentado cierto deterioro. «No tengo tiempo de morirme», llegó a proclamar hace pocas semanas ante la insistencia de los medios de comunicación sobre su estado de salud. Al final, esa enfermedad ha provocado que se acelerara la decisión de abandonar la primera línea política. Desde el lunes, Fabra está ingresado en un centro hospitalario de Madrid, a la espera de ser sometido a un transplante de hígado.
En el seno del PP valenciano, la decisión de Fabra de apartarse del cargo era esperada. «En Fitur se le vio algo más apagado de lo normal, y quien más y quien menos sabía que tenía algún problema», se reconoció ayer. Dejar la presidencia de la Diputación de Castellón supone apartarse del cargo que mayor nivel de actividad pública le obligaba a protagonizar. El partido a nivel provincial, se señaló, puede continuar trabajando por ahora aunque el máximo responsable pase temporalmente a una segunda línea.
¿Pero por cuánto tiempo? Fuentes de la dirección del PP valenciano consideraron ayer que el tipo de tratamiento médico al que tiene que ser sometido Carlos Fabra le puede obligar a permanecer apartado de la actividad pública por lo menos por espacio de casi un año. Algunos de los tratamientos a los que debe ser sometido, la búsqueda de donante, el transplante en sí, el aislamiento para comprobar que no se produce rechazo, y a la vista de todo ello, la recomendación médica del nivel de actividad que podrá realizar, hacen temer que el presidente provincial de los populares de Castellón no pueda volver a ocupar el cargo en un plazo mínimo de entre diez y doce meses. «En todo caso, Carlos sabe que tiene las manos libres para tomar la decisión que considere oportuna cuando vuelva: seguir en el cargo o pasar a un segundo plano», señaló un cargo popular con responsabilidades en la dirección regional.
Con todo, el aspecto más significativo de ese plazo de tiempo estimado de recuperación es que, de cumplirse las previsiones, supondría dejar en una situación de interinidad a la Diputación de Castellón y a la presidencia del partido en esa provincia hasta la víspera de las elecciones municipales y autonómicas, de mayo del año próximo. Si Fabra se recupera con celeridad y puede volver antes a la actividad, dispondría de tiempo más que suficiente. Pero si los plazos se cumplen o incluso si son más largos, el regreso del dirigente popular se echaría encima de la cita electoral.
El cóctel que suponen esas dos circunstancias, las referidas a su recuperación y las que tienen que ver con la situación política, podrían acelerar la retirada de Fabra. En el seno del PP valenciano se especula con que la decisión de abandonar el cargo de forma temporal sea el primer indicio de una salida definitiva de la primera línea de la escena política. «Un transplante de hígado no es una broma», señaló ayer un dirigente popular.
El perfil de Fabra, sometido a un cerco político y mediático que le ha convertido en uno de los dirigentes populares más críticados y con peor imagen de toda España, también avala ese escenario. «En Madrid se quiere a Carlos, pero no se derramarán lágrimas si su situación judicial deja de estar en campaña electoral, un día sí y otro también, en todos los medios», se razona.
Por el momento, todo lo referido a los plazos supone una incógnita. Pero en la dirección regional del partido entienden que la decisión de Fabra de apartarse de la presidencia de la Diputación puede precipitar su relevo definitivo, tanto de este puesto como del de líder provincial.
El candidato 'preferido' por Fabra es Javier Moliner, persona de confianza del alcalde de Castellón, Alberto Fabra, y al que el propio líder provincial ya designó como adjunto a la dirección del partido. Aunque los más amigos de Carlos Fabra especulan, con más deseo que otra cosa, con que acabará volviendo «más fuerte que nunca».









