lasprovincias.es
Miércoles, 8 febrero 2012
sol
Hoy-2 / 7||Mañana-2 / 11|
más información sobre el tiempo

Comunitat

Carrascosa y basta

21.02.10 - 01:47 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
sangre de la boca. Peter Inns se maneja en un campo léxico sin carga eléctrica donde las palabras «desilusionado» y «triste» vienen una y otra vez. «Egoísta» y «arrogante» por querer situarse por encima de la Justicia explican, según él, que el proceso se esté dilatando más de lo necesario.
Pero yo no sé si María José Carrascosa se ha educado más en unos valores de suficiencia que en unos principios de convivencia. Tampoco sé si ese batallón de letrados que han desfilado por su vida se han querido aprovechar de ella. Como, según declara públicamente la implicada, algunos miembros de su propia familia. Eso sí que sería muy feo. Mercadear con el reo ha sido uno de los últimos lamentos de quien se siente cada vez más sola. Cada vez más engañada. Cada vez más arrinconada. Cada vez más cerca de la hoguera. Como la doncella de Orléans, que defendía su verdad pero desoía los consejos de quienes la rodeaban. Juana ardió e inspiró una leyenda. María José, protagonista en rocambolescas aventuras provocadas por órdenes de 'busca y captura', María José, líder en blogs y páginas de Internet, María José, por quien se han leído proclamas y convocado manifestaciones, María José, a quien han ido a visitar diputados de la Generalitat y cónsules españoles para defender los derechos de una mujer valenciana, María José, que en cuatro meses contrajo matrimonio merced a la 'red de redes' y pensaba que una vida feliz se le abría con su bienamado Peter Innes, esa misma María José continúa en prisión. Más sola.
Sin posibilidad de haber convivido con María José, o de haber compartido horas de trabajo o vivencias personales o, ni tan siquiera, haberme podido echar unas cañas, lo más a mano pasaba por acudir a quienes sí lo han hecho para elaborar, tal vez esbozar, una semblanza psicológica. Una evolución, un retroceso o un continuismo en la manera de ser de esta valenciana que cumple condena en los Estados Unidos. Todas estas personas han tenido trato directo con María José Carrascosa. Pueden equivocarse o acertar. Pero así le ven a uno. A una. Y lo más curioso de este peregrinaje psicológico es que al cronista terminan, entre unos y otros, conduciéndolo a la casilla de salida con esta frase: «Es como se ve en los medios de comunicación».
Los primeros recuerdos que uno conserva de su madre condicionan el resto de sus días. No es tragedia, pues la fortaleza de espíritu (y, en ocasiones, el apoyo de un psicólogo) logran arrojar el lastre cuando son negativos. A veces cuesta toda una vida. En ocasiones, jamás te desprendes de tan infaustas imágenes. Y ya no ves a tu madre como quisieras, como te hablan otros que es una madre. Ni amas a las madres de otros. Ni tú misma, si eres mujer, deseas ser madre. Por todo ello confío en que la imagen que la hija de María José Carrascosa tiene de su progenitora trascienda de la que, me temo, tenemos usted y yo, lector: una mujer esposada, enfundada en mono naranja, con la cabellera lacía y decolorándose en el exilio (¿auto?)forzoso bajo una mirada perdida. A cada foto nueva de María José Carrascosa, esa mirada se pierde más.
Los ojos de María José Carrascosa palidecen en presidio. Ese abandono, que a esta orilla llega mediante las fotos en prensa e imágenes de televisión, uno lo atribuye a la tristeza. Pero de un tiempo a esta parte, sus ojos revelan pérdida, ausencia, si me apuran, se eleva a un plano superior. En sus últimas declaraciones públicas, María José Carrascosa carga contra los medios de comunicación, contra sus antiguos abogados, contra el sistema judicial norteamericano, claro, contra su ex marido, y ahora además, contra su familia. Y cuando uno la emprende contra su familia es que nada bueno está pasando. En verdad, que nada bueno subyace. Y las crisis fomentan el 'efecto flotación' de los males chamizados.
Yo no sé lo que a un ser humano le nace en la cabeza cuando ingresa en prisión. Tampoco sé si porque ya le había nacido previamente es por lo que uno termina entre rejas. Su padre no quiere hablar de ello. Sus abogados, sus vecinos, su marido y algunas de las voces institucionales que fueron a visitarla a Nueva York, empero, sí me han hablado. Y yo no sé si todo cuanto me han dicho es cierto. Sí puedo decirles que es coincidente. Y de cuanto he oído, su ex marido, al que María José acusa de querer envenenararla y exhibirse impúdicamente frente a su hija (de entre un buen número de acusaciones), me insiste en correo electrónico desde Nueva Jersey en lo siguiente: «¿Tú crees que haber tenido más de 15 abogados es normal? ¿Crees que todos eran malos?».
La imagen dulce de toda esta historia nos lleva a 'La Regenta' de Clarín. María José Carrascosa, como Anita Ozores, quiere escapar con alas de oro de su Vetusta valenciana. Que no diré que es Buñol, flamante localidad de excelencias musicales. Pero sí su ambiente próximo, en el que ella se siente oprimida. Por ello resuelve, tecnología mediante, conocer a miles de kilómetros de distancia al que sería su marido. Vía chat. La fragua de Internet acaba en el nacimiento de una niña pero no en el asentamiento de un matrimonio. Eso nos lleva al presente y a toda la actualidad judicial y carcelaria que hace años leen ustedes en este periódico.
Luego hay otro rostro. Menos de admirable y enternecedora madre coraje. La imagen de una mujer que languidece entre rejas y lanza dentelladas foribundas a cada encuentro con los medios de comunicación. Se suman las entrevistas y al tiempo crecen los enemigos para la encarcelada. Sin darse cuenta el discurso de María José Carrascosa se balancea del victimismo y la injusticia hacia la esquizofrenia y la conspiración de «todos cuantos me rodean contra mí». Amenaza con denunciar a quien ose hablar de ella sin su consentimiento directo. Familiares directos incluidos. Probablemente este cronista tenga ya su hueco en la creciente tartana.
Yo no sé si a María José su maternal instinto por estar junto a su hija a toda costa le aproxima a la Nicole Kidman de 'Los Otros'. Tampoco sé si es posible alcanzar un acuerdo con su ex marido para enterrar todo esto y que reste -me da que no- más que papeluchos de jurisprudencia. En las palabras de su ex marido no hay rastro de agresividad. Más bien de tristeza. Bien es cierto que él no es el 'enchironado', y de sobra es sabido que ver la corrida desde el tendido minimiza el pulso cardíaco y elimina el olor a
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Carrascosa y basta
Más imágenes destacadas de 1937
Tras estar instalado durante un año en Valencia, el Gobierno, presidido por Negrín, se traslada a Barcelona.
Síguenos en ·
lasprovincias.es