Huir. Escapar y esconderse. Eso es lo único que desea ahora el empresario de Quatretonda que el pasado mes de diciembre fue abordado por tres individuos. Le exigieron 150.000 euros en el plazo de un mes. Los extorsionadores le advirtieron de que, en caso de que se negara, pagarían las consecuencias él o sus familiares. Esta amenaza fue decisiva para que el empresario haya tomado la decisión de desaparecer, al menos por un tiempo, de su localidad. Suiza es el destino que ha elegido para refugiarse.
Según personas próximas a la víctima, el industrial ha decidido poner tierra de por medio, «al menos hasta que las cosas se calmen». Y eso a pesar de que la Guardia Civil de Canals logró el miércoles detener a los miembros de la banda. El miedo a posible represalias tras la denuncia que interpuso ha podido más y, durante varios días, permanecerá en el país centroeuropeo.
Los vecinos de Quatretonda se mostraron ayer incrédulos ante la noticia. Nadie sabía qué es lo que había pasado «No sabíamos que un empresario había sido extorsionado!», comentó un vecino, que prefirió no dar su nombre, a la salida de un bar de la localidad.
Los residentes comprendían la huida del empresario. «Es normal que se haya escondido. Yo también tendría miedo si alguien me amenazase a mí y a mi familia. Mira lo que le pasó a la familia de los Ferri en Canals».
Después la denuncia presentada por el industrial, agentes de policía judicial de la Guardia Civil de Canals pusieron en marcha una operación que ha sido bautizada como 'Ganibal'.
Los efectivos de la Benemérita averiguaron que los tres hombres que habían extorsionado al empresario de la Vall d'Albaida fueron contratados por un conocido delincuente de la zona apodado 'Corache'. En esos mismos días estaba obteniendo información sobre el hijo del industrial para amenazarle también y conseguir, de este modo, el dinero que reclamaba a su padre.
La operación de la Guardia Civil se saldó con la detención, el miércoles, de seis personas: cuatro españoles y dos rumanos. Entre ellos estaba 'Corache'. El empresario de Quatretonda no era su única víctima. Los agentes descubrieron que el grupo estaba implicado en «varios delitos de extorsión a empresarios de la provincia de Valencia».
Los registros policiales se extendieron por Alberic, Carcaixent y Alzira. Los guardias se incautarojn de una pistola, una escopeta con cartuchos, marihuana, cocaína y 1.000 euros. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones.











