Una prospección petrolífera puede hipotecar el futuro turístico de una región, como defiende el Consell en su oposición a los sondeos que pretende realizar una empresa escocesa frente al litoral valenciano. Sin embargo, más graves son las consecuencias sobre la fauna marina.
Así los establecen diferentes expertos que han participado en la elaboración de un informe donde se detallan los efectos que causaría la exploración del lecho marino si el Ministerio de Industria autoriza los trabajos a la petrolera. No se librarían ni los bancos de peces ni los cetáceos, que verían seriamente amenazadas sus rutas habituales por el Mediterráneo.
El documento, al que ha tenido acceso LAS PROVINCIAS, parte de la premisa de que los estudios previos a una posible explotación de hidrocarburos se realizan utilizando cañones que emiten ondas para conocer la respuesta del lecho marino y su composición geológica.
En el caso de los cetáceos, el informe recuerda que utilizan el sonido como medio de comunicación, de navegación y de localización de presas, por lo que la emisión a distintas frecuencias de los aparatos utilizados en un sondeo petrolíferos pueden producir «comportamientos de evitación a rangos de hasta 12 kilómetros». Es decir, si detectan interferencias, varían su ruta natural. Otra de las afecciones es la reducción de la sensibilidad acústica por la acumulación de daños. «En algunos casos las ballenas alteraron su ruta migratoria rodeando la fuente sísmica, retornando al curso habitual tras el cese de las actividades», establece el documento.
En la costa valenciana, en la zona que se vería afectada por los estudios, se ha documentado la existencia de cetáceos, como el calderón gris, el delfín mular y el listado. Otra de las especies habituales del litoral son las tortugas marinas, que sufrirían problemas similares a los ya citados. «Estudios sobre tortugas marinas sometidas a pulsos sísmicos experimentales indican cambios significativos en el comportamiento de natación y crecientes movimientos de evitación», según se puede leer en el informe. Otros estudios hablan de daños fisiológicos que se prolongaron durante dos semanas.
En cuanto a invertebrados, como calamares, se han detectado casos llamativos, como reacciones de alarma «tales como descargas del saco de tinta o escape con propulsión a chorro». Además, se cita un ejemplo que se dio en Asturias, cuando se produjo un varamiento masivo de calamares gigantes coincidiendo con la realización de prospecciones sísmicas en la zona. Hay que recordar que otro de los métodos utilizados en este tipo de sondeos es la selección de muestras del subsuelo mediante perforaciones en zonas concretas del lecho marino.
Las actividades comerciales también resultarían afectadas según el informe, que cita casos de especies de peces cuyos huevos han experimentado problemas de desarrollo tras una exposición a este tipo de ruidos. «Varios estudios han mostrado la reducción en las densidades de distintas especies comerciales en áreas de prospección sísmica», dice el documento.
Precisamente, una de las principales asociaciones ecologistas de España mostró ayer su rechazo a los estudios que pretende acometer la empresa escocesa. La organización internacional de conservación marina Oceana indicó que no es momento «para promover nuevas prospecciones petrolíferas en ningún lugar del mundo, sino de sustituir las existentes por energías renovables e incrementar de esta forma su participación en el mix energético español», en palabras del director ejecutivo de Oceana en Europa, Xavier Pastor.
Rechazo del Consell
«Un gobierno que dice querer estar a la cabeza de la lucha contra el cambio climático y de la potenciación de las energías renovables está favoreciendo en su territorio una actividad tan poco respetuosa con el medio ambiente como la extracción de crudo», sentenció. Por ello, pidió que se impulsen los parques eólicos marinos como alternativa a los hidrocarburos.
El pasado jueves el ministro Miguel Sebastián volvió a abrir la puerta a las prospecciones al afirmar que está a la espera de un informe del Consell donde se muestre su posicionamiento antes de resolver la petición de la empresa. Y eso que en noviembre Industria dijo que había aparcado el expediente por la falta de consenso. Pese a las alegaciones presentadas en 2006, donde quedaba claro el rechazo, la portavoz del Consell, Paula Sánchez de León, volvió a recordarlo ayer: «No aprobamos las prospecciones».









