El monumental Palais Omnisports de Paris-Bercy se le venía resistiendo a Ana Carrascosa. En las ediciones de 2009, 2008, 2006 y 2002 del Grand Slam de París, la valenciana tuvo que mirar el podio desde abajo tras perder el combate de la medalla de bronce. En esta ocasión, Carrascosa acudía a la catedral del yudo y se plantaba en la final de la categoría de 52 kg haciendo una brillante competición, pese a que acudía mermada por una lesión en su pie izquierdo. La del Judokan se deshizo en su primer combate de eliminatorias de la brasileña Fernandes. En el segundo le esperaba la argelina Haddad, bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y tercera en el Mundial de El Cairo de 2005. La valenciana ganó. La siguiente rival era otro bronce olímpico, la belga Ilse Heylen. Carrascosa volvió a demostrar su enorme explosividad y recursos técnico-tácticos con un osotogari y un ippon. En la final se las vio con la gran favorita: la japonesa Misato Nakamura, actual campeona del Mundo, que finalmente se llevó la victoria.






