Los verdaderos móviles del crimen

Un simple teléfono es hoy clave en la investigación de hechos delictivos. La investigación de otros grandes casos complejos como el de las niñas de Alcàsser quizá hubiesen tenido otro final de haber contado con estos grandes aliados de la Policía Judicial

El Iphone de Diana Quer, encontrado por un mariscador en la ría gallega. /ABC
El Iphone de Diana Quer, encontrado por un mariscador en la ría gallega. / ABC
JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZmadrid

Hollywood y la industria televisiva han enseñado como las huellas dactilares, la saliva, restos de tejido o una simple pestaña son pruebas esenciales para arrojar luz en las investigaciones policiales. Pero en realidad una de las pruebas más buscadas por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es el teléfono móvil de criminales y víctimas.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y su informa Panel de Hogares, ocho de cada diez españoles tiene un 'smartphone', por lo que solo el 20% restante posee un terminal sin conexión a internet. Este auge tecnológico ha ayudado a la Policía y a la Guardia Civil a resolver varios casos, que por su transcurrir se habían complicado.

El último éxito policial se ha resuelto a pocas horas de cerrar 2017. Tras meses de investigaciones, la Guardia Civil detenía a ‘El Chicle’ como presunto autor de la desaparición y asesinato, como después confesó ante los agentes, de Diana Quer.

Para llegar a él, el Instituto Armado buscaba dos objetos: un coche y un móvil. El pasado mes de noviembre José Enrique Abuín ofreció voluntariamente un móvil a los investigadores, pero no era el utilizado en la noche del 22 de agosto. Al ser requerido por los agentes, Abuín entrego otro «completamente reseteado», según explicó este martes el coronel jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí.

«Si se trata de un dispositivo Apple existen muy pocas posibilidades de recuperar nada. Si es Android, se puede realizar una investigación forense y, mediante una extracción física y una técnica denominada 'file carving', quizá se podrían recuperar algunos archivos, pero no existen garantías», explica a este diario Javier Rubio Alamillo, perito ingeniero informático colegiado.

La geolocalización es clave para situar a un sospechoso en la escena del crimen o reconstruir sus pasos con la señal GPS. Así sucedió también con el caso Bretón. En 2012 asesinó a sus dos hijos, Ruth y José, su coartada es que los raptaron en el parque de la Cruz Conde de Córdoba.

Sin embargo, José Bretón se olvidó de la localización de su dispositivo móvil. A pesar de apagarlo para que la policía no pudiera rastrearle, desde el terminal se realizaron varias llamadas que permitieron descubrir todos los pasos aquel 8 de octubre de 2012.

Geolocalización, la clave de oro

No solo en el caso Bretón, la geolocalización fue el principal aliado de los investigadores. En el verano de 2015, las policías europeas trabajaban conjuntamente en la búsqueda de Sergio Morate por un doble crimen machista en Cuenca. Las pistas le situaban fuera de las fronteras españolas y su entorno apuntaba a Rumanía. Siete días después del asesinato de su exnovia Marina Okarynska y la amiga de ésta, Laura del Hoyo, Morate encendió el móvil y la señal GPS le delató: Lugoj (Rumanía).

Pero: ¿y si el móvil no dispone de dispositivo GPS o no está conectado? Existen otras técnicas para situar un terminal y es gracias a las antenas de telefonía móvil. El pasado mes de noviembre, Quartz revelaba que Google sabía la ubicación de sus dispositivos Android, aunque la geolocalización estuviera desactivada. Esta tecnología es la que usa, la policía y se llama triangulación.

Todos los móviles, ya sean de última generación o 2G, necesitan conectarse una antena para establecer cualquier tipo de comunicación. «Eso permite a los investigadores que quieran determinar la ubicación aproximada de un móvil calcularla a partir de su número de identificador único y de cuando este fue detectado intentando conectarse a algunas de las antenas ubicadas en la zona investigada», detalla Josep Albors responsable de Investigación y Concienciación de ESET.

La tarjeta SIM del teléfono de Diana Quer, también tratada por los técnicos de la investigación de su desaparición.
La tarjeta SIM del teléfono de Diana Quer, también tratada por los técnicos de la investigación de su desaparición. / ABC

Con la ayuda de tres antenas se fija una posición con reducido margen de error, la ubicación con una torre es de cinco kilómetros. El identificador único que hace referencia Albors es el IMSI, un código internacional de 14 cifras que identifica el país, la operadora y el usuario de una red móvil. Un acceso rápido a los datos, ya que «cualquier operadora en España está obligado a ceder a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si se presenta la debida orden judicial», añade el responsable de ESET.

«Se rastrearon más de dos millones de datos recabados por las antenas de telefonía sobre las miles de personas que en la fiesta mayor visitaban la población». Big data puro y duro que llevó a la Guardia Civil a «crear programas a medida para analizar la información». Así y a pesar del reseteo del teléfono de ‘El Chicle’, la Guardia Civil consiguió situar a Abuín en A Pobra do Caramiñal.

iPhone, la clave

Pero para completar el puzle faltaba una pieza, el iPhone 6 de la joven madrileña, que apareció en un puerto cerca de Taragoña (Pontevedra). El terminal de Apple lo encontró un mariscador en el fondo de la ría de Arousa. El dispositivo apareció tras más de dos meses bajo el mar. «De un dispositivo dañado, habitualmente, no se puede extraer mucha información», señala Rubio.

Además, la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) se encontró con otro problema, el dispositivo estaba bloqueado. Otra vez, las autoridades se enfrentaban a Apple y al acceso a sus terminales. «Se les suele solicitar colaboración y en el caso de que no colaboren pueden estar sometidas a algún tipo de sanción. El tema es que en algunas ocasiones no tienen acceso ni ellos», puntualiza Leandro Núñez, socio abogado en Audens.

En marzo de 2016, el FBI tuvo que pagar cerca de un millón de dólares para acceder al dispositivo del atacante de San Bernardino (California) para investigar su dispositivo móvil y averiguar si mantenía alguna relación con el Estado Islámico. El salvavidas del FBI fue la compañía israelí Cellebrite que desbloqueó el iPhone 5c, unos expertos que también echaron una mano a la Guardia Civil y ‘encendieron’ el iPhone 6 de Diana Quer por 2.000 euros.

Con el teléfono recuperado se pudieron recrear los últimos movimientos de la madrileña hasta que Abuín se deshizo del móvil. «Detectar un móvil apagado por el procedimiento que acabamos de explicar no es posible y se deberían recurrir a otros métodos mucho más laboriosos. Algunos modelos podrían seguir emitiendo algún tipo de señales aun estando apagados, pero el alcance sería mínimo», añade Albors.

Casos como el de Asunta, Bretón o Morate tuvieron el análisis de datos de teléfonos móviles y sus tarjetas como grandes aliados para demostrar la culpabilidad de los homicidas.
Casos como el de Asunta, Bretón o Morate tuvieron el análisis de datos de teléfonos móviles y sus tarjetas como grandes aliados para demostrar la culpabilidad de los homicidas. / efe

A pesar de la mala conservación del iPhone 6 se recuperaron varios datos. «Se requiere un trabajo extra de recuperación del dispositivo, como por ejemplo intentar salvar la memoria interna y colocarla en otro teléfono idéntico, al objeto de tratar de obtener información que estuviera almacenada en el terminal», puntualiza Javier Rubio.

Uno de esos datos era la tarjeta SIM, que permitió acceder a las últimas conversaciones de Whatsapp de Diana Quer, aunque Rubio destaca que los mensajes de Whatsapp «se pueden manipular una vez han sido enviados o recibidos, ya que se almacenan descifrados. El cifrado sólo aplica al momento exacto del envío, no al almacenamiento».

Es por ello que en el juicio a La Manada por una presunta violación en los pasados Sanfermines no se admitió a trámite como prueba una conversación en esta aplicación. «Podría llegar a tener validez pericial si se realiza un análisis forense adecuado, aunque una foto de Instagram o de Facebook son pruebas más sólidas, ya que no se pueden manipular una vez han sido subidas a estas plataformas», añade el experto en peritaje tecnológico.

Esto es lo que pasó también a Rosario Porto y Alfonso Basterra, padres de Asunta. Las antenas de repetición situaron el móvil de uno de los padres en el lugar donde fue encontrado el cuerpo de la menor sin vida. Durante el juicio, los agentes que investigaron el caso aseguraron que los mensajes enviados entre el 20 y 21 de septiembre de 2013 a través de Whatsapp por los teléfonos de Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron borrados y fue imposible recuperarlos.

Sin embargo, lo que almacenan los terminales son una mina de oro para los investigadores, aunque tienen que tener una «orden judicial para acceder a estos datos tras la modificación de la Ley de Enjuiciamiento Criminal de hace una año, ya que fueron incluidos una serie de artículos pensados para estos casos», recuerda Núñez, socio abogado de Audens.

No es de extrañar que la Guardia Civil, en su histórica rueda de prensa del pasado martes 2 de enero, no dudase en reclamar que desde Europa no se promueva, en aras de la privacidad, la directiva que obligaría a eliminar los datos móviles que hoy en día almacenan las compañías de telefonía móvil. Estudiarlos es un galimatías agotador, como reconocieron, pero el resultado aporta pruebas firmes contra la defensa de un criminal.

Apps de localización

La tecnología es una aliada no solo para averiguar crímenes, sino también para evitarlos y ayudar en la búsqueda de supervivientes. Es el caso de José Angel Berná, miembro del del Departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alicante. Junto a un grupo de ingenieros, ha desarrollado una novedosa tecnología que permite localizar a personas accidentadas en lugares remotos donde no existe cobertura de telefonía móvil y donde la rapidez en el rescate es esencial para salvar vidas. El sistema puede servir también en situaciones de emergencias derivadas de terremotos, inundaciones e incendios forestales, donde las infraestructuras de telefonía móvil en muchas ocasiones quedan inutilizadas. «Hemos diseñado una aplicación que puede incorporarse a cualquier Smartphone y que, sin disponer de cobertura móvil, emite una señal Wifi la cual actúa como baliza de socorro y puede alcanzar una distancia de varios kilómetros», explica el autor de la app.

Para detectar la señal de auxilio, el investigador ha creado también un dispositivo receptor portátil y de poco peso (medio kilo), que emplearían los equipos de rescate o los refugios de montaña. Este dispositivo cuenta con una pequeña antena y se conecta al Smartphone de los efectivos de búsqueda. Cuando se produce una incidencia, la persona accidentada solo tiene que activar la app del teléfono móvil que emitirá la baliza de auxilio periódicamente indicando las coordenadas de su posición. Además, el ministerio del Interior ha lanzado AlertCops, que busca facilitar la comunicación de los ciudadanos con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Si una persona es víctima o testigo de un acto delictivo ahora permite mandar una alerta geolocalizada a la policía desde el smartphone.

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