Time Machine, una máquina que te lleva al pasado de los videojuegos

Un usuario juega a la Time Machine.

Este dispositivo, fabricado en madera por Toad, viene acompañado de más de cincuenta emuladores de recreativas, consolas y ordenadores desde los 8 hasta los 64 bits

Iker Cortés RONCAL
IKER CORTÉS RONCALMadrid

Es un viaje por el pasado del videojuego, una puerta a la historia de una industria que no lleva entre nosotros ni medio siglo. Time Machine sigue la senda de otros dispositivos orientados a mostrar un pedacito del ocio electrónico del pasado -la serie de consolas Mini de Nintendo o las Retron de Hyperkin son algunos de los ejemplos más ilustrativos de esta tendencia-, solo que la máquina diseñada por Toad trata de enseñarlo todo: desde el Pong que Atari creó en 1972 para los establecimientos de medio mundo hasta el último 'King of Fighters' que surcó los circuitos de una placa Neo-Geo, pasando por las decenas de consolas y ordenadores de 8, 16, 32 y 64 bits que han formado parte del sector.

En su interior, Time Machine alberga una placa Raspberry Pi 3b, un completo ordenador que cabe en la palma de la mano y de bajo coste. Cuenta con un procesador a 1,2GHz Broadcom de cuádruple núcleo de 64bits, un coprocesador multimedia de doble núcleo Videocore IV, con 1 Gb de RAM LPDDR2, un conector Ethernet, Wi-fi, Bluetooth, cuatro puertos USB y salida de vídeo a 1080p. Potencia más que suficiente para emular todo tipo de máquinas.

Pero es en el exterior donde reside el principal encanto de esta retroconsola y donde Toad ha puesto su sello. Fabricada a mano en madera lacada, Time Machine incorpora una palanca profesional Zippy y diez pulsadores -seis de ellos de juego, dos para elegir el número de jugadores y otros dos para manejar las distintas opciones de cada emulador-, al estilo de las máquinas recreativas. Un botón más, con la icónica imagen de una moneda de 25 pesetas, permite al jugador insertar los créditos como si de una máquina real se tratara.

Sencillo, funcional y atractivo, el aspecto de la máquina es sin duda lo más destacado del conjunto y solo se ve lastrado por dos particularidades. Por un lado, el cable que dota de suministro eléctrico al dispositivo es demasiado corto, lo que obligará al jugador a disponer de un enchufe cerca. Por el otro, el dispositivo pesa muy poco y es que los 10 milímetros de espesor que tiene la madera dan al conjunto un toque de fragilidad, si bien no se ha resentido en ningun momento durante las pruebas.

El software

Más allá del diseño del sistema, uno de los elementos claves de la Time Machine es el 'software' con el que viene la máquina, Emulation Station, un programa capaz de emular alrededor de medio centenar de sistemas de todas las épocas: desde la NES de Nintendo hasta el Commodore Amiga, pasando por sistemas arcade a través de MAME o la primera PlayStation. Lo que han hecho Juan José Ovies y su socio Germán Palacio desde su empresa ha sido adaptar ese 'software', que incluyen en una tarjeta Micro SD, a la palanca y los botones que ellos han diseñado para que su funcionamiento sea tan sencillo como enchufar y ponerse a jugar.

Time Machine y debajo 'Cadillacs & Dinosaurs' y el mítico 'Galaga'.

Y lo cierto es que funciona. El dispositivo encaja como un guante en a la hora de emular consolas como Megadrive o Game Boy y propuestas como MAME, el emulador de máquinas recreativas por antonomasia. Jugar a títulos como el 'Comecocos', 'Street Fighter II' o 'Cadillacs & Dinosaurs' es increíblemente placentero, incluso a pesar de que los botones son algo duros. La experiencia se torna algo más confusa con sistemas como el Commodore 64, un ordenador de 8 bits donde juegos como 'Rambo' o 'Commandos' requerían no solo el uso de un Joystick con botones incorporados sino también la barra espaciadora del teclado. Obviamente, se pueden enchufar todo tipo de periféricos a través de los puertos USB -la compañía vende incluso los suyos propios-, todo es configurable y la página web del dispositivo dispone de decenas de tutoriales para sacarle el máximo provecho -se puede incluso cambiar el 'software' de la máquina por completo y usar la Raspberry Pi como uno quiera-, pero la experiencia en esos casos ya no es tan inmediata.

La máquina sale de fábrica con más de 400 videojuegos libres de derechos o regalados por diversos estudios, que son un buen inicio para probar el sistema a fondo, si bien el jugador siempre tiene opción de introducir en la Micro SD los juegos que quiera.

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