Por qué tu próximo móvil será chino

Por qué tu próximo móvil será chino

Marcas como Xiaomi, Huawei y ZTE se pelean en España con una estrategia que busca la diferenciación, pero a precios muy competitivos

ARANTXA HERRANZMadrid

China siempre ha sido el gran ensamblador en tecnología. Después de tantos años encargándose de la fabricación de productos tecnológicos, las empresas del país han decidido aprovechar sus fortalezas para asaltar el mercado de los móviles. Pero aquellos fabricantes que de verdad quieran ser un jugador importante tienen dos espejos en los que mirarse.

Por un lado, Huawei, que se centró en un primer momento en terminales baratos pero buenos para atraer a los usuarios y con los años convencerles de que al renovar su móvil siguieran apostando por la marca pero desembolsando el doble o el triple. Por otro, Xiaomi, que ha personalizado hasta el extremo su interfaz de usuario Android y desarrollado todo un ecosistema de servicios para ser considerada la Apple china. La marca ha desembarcado en España este año con varias tiendas en Madrid y Barcelona bajo una expectación total con una legión de seguidores.

Si miramos los datos de mercado de móviles, tanto a nivel nacional como mundial, la tendencia es prácticamente idéntica: salvo las dos primeras marcas (Apple y Samsung), el resto de los fabricantes que se reparten el negocio provienen de China. Y cada vez hay más nombres chinos que relegan a otras compañías al olvido.

Entre las tres primeras marcas de móviles en España -Samsung, Huawei y Apple- se reparten la mayor parte del mercado: casi 7 de cada 10 terminales es de uno de estos fabricantes.

Móviles más duraderos

En nuestro país se vendieron 14,6 millones de teléfonos móviles en el último trimestre del año pasado (tradicionalmente el más importante en ventas), lo que supone casi un 9% menos que en el año anterior, según los datos de la consultora IDC a los que ha tenido acceso Innova+. Samsung sigue siendo el fabricante que más terminales coloca, aunque registra una caída en las ventas mayor que la del mercado total.

España apenas representa un 11% de todo el mercado de Europa Occidental, aunque, según los datos que maneja IDC, es el que más cae en Europa. Especialmente llamativo es el crecimiento registrado por Xiaomi: ha conseguido vender nada menos que un 75% más de teléfonos móviles en 2017 que en 2016.

Estos resultados vienen a demostrar, en valoraciones de Francisco Jerónimo, director de investigación para el Mercado Europeo de Móviles en IDC, que la industria de smartphones está ya madura. «Los fabricantes tienen que encontrar una propuesta de valor que convenza a los usuarios a renovar su terminal», asegura. Estamos en un momento en el que los usuarios cambiamos de terminal cada más años, una oportunidad para que, cuando nos compremos uno nuevo, nos gastemos más. «Las marcas deben dar un claro valor añadido para que sean la opción elegida», advierte Jerónimo.

Móviles más caros

Una de esas diferenciaciones está viniendo de la mano de la Inteligencia Artificial. Huawei fue de las primeras en incluir esta tecnología en sus procesadores y cámaras, pero el reciente Mobile World Congress (MWC) lo ha certificado como tendencia. «Las innovaciones en hardware ya no valen», dice el analista.

El problema es que el coste de estas innovaciones hacen que el precio de los terminales aumente, cuando, en general, se tiene la idea de que las marcas chinas son más económicas. Las marcas chinas se han centrado en los últimos años en la gama alta y esto es «un reto» para marcas como Apple o Samsung porque otras como Huawei son capaces de ofrecer Inteligencia Artificial a un precio más competitivo. «Pero el problema es más para el resto de marcas chinas, que no tienen esa atracción de marca como las anteriores, ya que no pueden competir con el top 3 solo en precio», explica el analista de IDC.

Asimismo, Jerónimo considera que todas aquellas marcas que quieran hacerse un hueco en el mercado de móviles deben mirarse en el espejo de la estrategia seguida por Huawei: vender primero muchos móviles por 100 o 200 euros y convencer a esa base de clientes para que el siguiente terminal sea de la misma marca pero con un presupuesto dos o tres veces mayor.

Fuente: IDC
Fuente: IDC / RC

Fuente: IDC
Fuente: IDC / RC

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