Europa quiere ser una potencia en supercomputación

El superordenador MareNostrum, situado en el Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona./Efe
El superordenador MareNostrum, situado en el Centro Nacional de Supercomputación en Barcelona. / Efe

Estos ordenadores son básicos para manejar la información en áreas tan diversidad como la investigación médica o la energía renovable

ARANTXA HERRANZMadrid

La Unión Europea quiere ser un jugador relevante en la nueva economía de los datos y anuncia la construcción de una infraestructura de superordenadores. Estos grandes ordenadores son básicos para procesar las grandes cantidades de datos. La potencia que tienen se emplea en áreas tan diversas como la investigación médica, la energía renovable o la ciberseguridad. Por eso, la Comisión Europea ha puesto en marcha un plan con el que quiere que los científicos y la industria europeos puedan procesar sus datos dentro de la Unión.

Ahora, la capacidad de cómputo europea no satisface sus necesidades lo que, según la UE, supone una dependencia que amenaza la privacidad, la protección de datos, los secretos comerciales y la propiedad de los datos. Según datos de la propia Unión Europea, en estos momentos el Viejo Continente solo ofrece el 5% de la capacidad HPC mundial, pero consume un tercio de esta potencia.

Por ello, se creará la empresa EuroHPC, que se encargará de adquirir, construir y desplegar en toda Europa una infraestructura de informática de alto rendimiento (HPC). También apoyará un programa de investigación e innovación para desarrollar las tecnologías y máquinas, así como las aplicaciones que se ejecutarían en estos supercomputadores. La contribución de la UE se situará en torno a los 486 millones. El resto de los países miembros (Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España) y asociados aportarán una cantidad similar, hasta alcanzar los mil millones de euros de financiación pública en 2020. En EuroHPC también habrá miembros privados que harán sus propias contribuciones en especie.

Recorte de tiempos

Estos superordenadores son básicos para el estudio de los principales desafíos científicos y sociales, como la detección temprana y el tratamiento de enfermedades, o el desarrollo de nuevas terapias basadas en la medicina personalizada y de precisión. HPC también se utiliza para prevenir y gestionar desastres naturales a gran escala, especialmente para pronosticar los caminos que siguen los huracanes o para simulaciones de terremotos. España tiene varios superordenadores, siendo el más grande el Marenostrum de Barcelona Supercomputing Center, recientemente actualizado. Fue el primero de estos grandes ordenadores y el origen de la Red Española de Supercomputación (RES), que cuenta en estos momentos con trece superordenadores.

El objetivo es que la infraestructura EuroHPC proporcione a las pymes un mejor acceso a los supercomputadores para desarrollar productos innovadores. Gracias al empleo de estos sistemas, se reducen los tiempos de diseño y de producción, tanto de productos como de avances técnicos, lo que a su vez reduce los costes, aumentando la eficiencia de los recursos y acortando y optimizando los procesos de decisión. Por ejemplo, los ciclos de producción de automóviles se pueden reducir gracias a los supercomputadores de 60 meses a 24 meses.

El objetivo es tener uno de los tres superordenadores del mundo

El objetivo final de este proyecto es que Europa tenga un superordenador de exascale basados en tecnología europea en el top tres mundial antes de 2022. Para ello, la empresa común EuroHPC tiene como objetivo adquirir sistemas con rendimiento previo a la exascala (cien millones de millones o 1017 cálculos por segundo) y respaldar el desarrollo de exascala (mil millones de millones o 1018 cálculos por segundo), sistemas de rendimiento basados en tecnología de la UE, 2022-2023.

Además, esta organización creada se encargará de comprar y mantener dos máquinas de supercomputación preexascale de clase mundial y al menos dos máquinas de supercomputación de rango medio (capaces de alrededor de 1016 cálculos por segundo), y proporcionar y administrar el acceso a estos supercomputadores a una amplia gama de usuarios públicos y privados desde 2020. También pondrá en marcha un programa de investigación e innovación en HPC para apoyar el desarrollo de la tecnología europea de supercomputación (incluida la primera generación de tecnología europea de microprocesador de baja potencia), y el co-diseño de máquinas exascale europeas.

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