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Cabify, otra vía en la guerra del taxi y Uber

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Juan Ignacio García Braschi, director general de Cabify en España. / Ó. CHAMORRO
  • Esta app española, que nació en 2011, ofrece coches de alta gama a precios asequibles

  • Entre sus inversores, que suman 16 millones de dólares, están los Winklevoss, creadores de la plataforma que fue el germen de Facebook

En medio del fuego cruzado contra Uber, una ofensiva que acabó con la empresa estadounidense echando la persiana en España el pasado 31 de diciembre por mandato judicial, ha emergido Cabify. Se trata de una pionera aplicación de móvil, la primera de este tipo en Europa, que permite moverse en coches con chófer a precios asequibles.

Tarifas 'low cost' que en muchos casos resultan menores a las que marcaría un taxímetro convencional. «En general nos llevamos bien con el gremio, pero hay que tener en cuenta que es muy amplio y hay ciertos 'ultras' del taxi a los que toda competencia les huele raro», cuenta Juan Ignacio García Braschi, director general de la empresa en España.

Fue en 2011 cuando Juan de Antonio, un consultor de Boston Consulting, puso a rodar una 'start-up' que ya ha cruzado el charco y está disponible en varias capitales latinoamericanas. El germen no fue otro que un rosario de malas experiencias en los múltiples viajes que hizo por países de Asia y Sudamérica. «A veces te dan una vuelta, no tienes cambio, pierdes el ticket o incluso tienes que negociar el precio con el conductor antes de arrancar», enumera el directivo.

De Antonio se alió entonces con Adeyemi Ajao, cofundador de Tuenti, con quien modeló un negocio que consiguió atraer a un primer grupo de inversores de esos que se mueven con avidez por Silicon Valley. «Si tienes un proyecto que es internacional y que se puede expandir a todo el mundo, es más interesante tratar de financiarte allí aunque en España han aumentado mucho estos fondos», explica García.

Uno de los coches de la gama 'Lite', que aseguran es más barata que un taxi

Uno de los coches de la gama 'Lite', que aseguran es más barata que un taxi / Ó. Chamorro

Desde sus inicios han conseguido más de 16 millones de dólares de inversión y entre sus mecenas se encuentran los gemelos Winklevoss, creadores de ConnectU, una plataforma que utilizaría Mark Zuckerberg para crear Facebook. «Están cambiando las normas del mercado tradicional a favor del consumidor con un medio de transporte de mayor calidad a precios asequibles dando valor añadido a través de la tecnología», valoraron estos hermanos en su momento.

«Uber está en más de cien ciudades en todo el mundo. No es lo mismo Uber en San Francisco que en nuestro país y creo que su error ha sido querer funcionar aquí con las mismas normas que allí», analiza. Reconoce que la normativa «podría más flexible» pero que «hay que cumplirla».

Cabify ha sorteado cualquier obstáculo con la ley debido a que solo contratan conductores o empresas con permiso VTC, con menor emisión que la licencia de taxi, pero mucho más asequible. Un modelo que, según ha trascendido en los últimos días, Uber podría estar tanteando para poder seguir operando en suelo español.

La empresa cuenta ya con un batallón de 1.000 conductores repartidos en los cuatro países donde funciona, muchos de ellos procedentes del mundo del taxi, que bien han «decidido compatibilizar esta actividad» o dedicarse «en exclusiva» dado que el sector «está de capa caída».

«Facturan más o menos lo mismo. Sin embargo, se están quitando el coste de estos permisos. Una licencia de taxi puede costar a día de hoy hasta 150.000 euros y una VTC, 20.000», aclara García, quien añade que estos colaboradores «no tienen que trillar la calle».

De Valencia a Bogotá

En España, el último lugar donde han desembarcado es Valencia, que se une a una lista en la que están Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao, Vitoria, La Coruña y Tenerife. En las más pequeñas operan con servicios bajo reserva, pero en las ciudades más grandes «operan a tiempo real». Su carta de servicio incluye desde gamas ejecutiva o de lujo hasta la bautizada como 'Cabify lite', berlinas de Skoda o Mazda y cuyo coste es más barato que el de un taxi, algo que también se puede solicitar en la plataforma.

Cuando se reserva un coche, el usuario controla en todo momento la distancia que le queda por recorrer hasta el punto de encuentro y puede calcular el precio del trayecto de antemano. No cuenta con bajada de bandera, aunque sí tienen una tarifa mínima para viajes cortos, cuyo importe varía dependiendo si se trata de un servicio al momento o una reserva.

Aunque con algunos matices en los modelos de coche, Cabify ya opera en Santiago de Chile, Lima y varios puntos de México y «probablemente en el primer trimestre de 2015» comiencen a operar en Bogotá.

«Aquí el sector está muy definido y aunque todos hemos tenido alguna experiencia desagradable, en el 95% de las ocasiones todo funciona con normalidad», sostiene. García cuenta que «en los mercados emergentes» hay posibilidad de diferenciarse en cosas como la seguridad del servicio y que existe aún un gran margen de crecimiento. «Solo en Lima hay decenas de miles de taxis informales», remacha.