Las criptomonedas encandilan a los gobiernos

Marca récords el bitcoin./Efe
Marca récords el bitcoin. / Efe
TECNOLOGÍA

Venezuela lanza Petro, mientras Japón la prepara para 2020

JOSÉ A. GONZÁLEZMadrid

11.000 dólares, esta es la cifra que ha alcanzado en los últimos días el bitcoin, la criptodivisa por excelencia. Una moneda digital que nació en 2009 basada en la tecnología blockchain o cadena de bloques, que apuntala sus sistemas de seguridad, y que es lo que verdaderamente interesa al mercado. "El bitcoin tiene poco uso como moneda de pago", explican a Innova+ varios analistas.

"Bitcoin fue la primera criptomoneda, cuyo fin es mejorar el dinero existente, pero existen más de 1000 criptomonedas más, todas tratando de solucionar algún tipo de problema de una manera diferente", señala Adolfo Contreras, director en Patron Bitcoin.

A pesar de ello, todos los focos se dirigen hacia el bitcoin, incluso de los propios estados y bancos centrales. La ausencia de regulación gubernamental ha convertido a las criptodivisas en un blanco fácil.

Dos de las mayores casas de cambio de China, OKCoin y Huobi anunciaron en septiembre que cortarían todas las transacciones entre bitcoin y yuan para el 31 de octubre. Por su parte, BTC China, casa de cambio con sede en Shanghái, informó que no realizaría más transacciones desde octubre.

Todo con el objetivo de controlar las criptodivisas y eso pasa por crear las propias. Eso ha pensado Tokio con el anuncio de J-Coin, una moneda virtual que llegará con el encendido de la antorcha olímpica en 2020.

Según adelantó el diario Financial Times, esta moneda está impulsada por un consorcio de bancos de origen japonés, liderado por las firmas Mizuho Financial Group y Japan Post Bank. De acuerdo con esa publicación, el consorcio habría recibido el apoyo del banco central y también del regulador financiero de ese país para el desarrollo de esta moneda virtual.

"Si hablamos de otro tipo de criptomonedas diferentes a bitcoin, yo creo que algunas tendrán utilidad, en especial aquellas apoyadas por Gobiernos, siempre y cuando estén referenciadas a Bitcoin o al oro", relata Contreras.

Esquivar la crisis

El último en sumarse a la fiebre de las criptomonedas ha sido el gobierno venezolano de Nicolás Maduro con el Petro, una criptodivisa respaldada por las reservas del país en petróleo, gas natural, oro y diamantes. "No tiene sentido si es referenciada al petróleo, pues la oferta de petróleo es elástica a la demanda de petróleo y por lo tanto no es una buena reserva de valor", puntualiza el director de Patron Bitcoin.

"Tendría más sentido si Venezuela adoptase el bitcoin"

"Esto nos va a permitir avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social del país", señaló Nicolás Maduro este domingo en la emisión semanal de su programa de televisión y radio.

"Tendría mucho más sentido si Venezuela adoptase bitcoin directamente, que el Bolívar estuviese referenciado al bitcoin, y que el Bolívar se utilizase para los pagos, y bitcoin para conservar el valor de tu dinero", añade Contreras.

Un movimiento de Maduro para intentar sortear la crisis económica, política e institucional que vive el país latinoamericano y cuya moneda cada vez se hunde más frente al dólar estadounidense. "No sé si estamos preparados para un Estado incapaz de confiscar el dinero de los ciudadanos, o capaz de hacerlo con enormes dificultades. Es también un cambio de paradigma pensar en la posibilidad de que los Bancos Centrales pierdan su cometido, que a los bancos se les acabe el tener al Banco Central como prestamista de último recurso, que los Estados no puedan imprimir dinero para cuadrar sus cuentas", explica Contreras.

Lo que sí parece es que los ciudadanos sí están preparados, "pues ya utillizamos en el día a día apps para pagar y para gestionar nuestras finanzas", destaca. Sobre todo en la propia Venezuela y que está repercutiendo en el sector energético. Mientras que unos compran, otros se dedican a hacer funcionar este particular sistema con ordenadores muy potentes que deben permanecer encendidos siempre. Esto repercute en un aumento vertiginoso de la factura de la luz.

La espectacular inflación en el país latinoamericano, ronda el 1600%, hace que muchos venezolanos se lancen a la minería del bitcoin, un hecho legal, pero que empieza a ser perseguido por las autoridades del país.

Según ING, el consumo anual de electricidad de la criptominería en el caso de bitcoin supone alrededor de 200 kW. Una factura elevada en Estados Unidos o el Viejo Continente, pero que en Venezuela debido a las subvenciones sale barato minar. El año pasado un minero venezolano fue acusado de "robo de energía", ahora con esta medida Maduro y sus ministros controlan la fabricación de estas criptodivisas. "La bitcoinización de la economía equivale a dar un poder increíble al ciudadano frente al Estado, como lo que tenemos hoy y es difícil prever las consecuencias. Hay gente que apuesta por un mundo en el que el modelo de Nación-Estado se queda obsoleto, y otros que creen que este mundo de las criptomonedas es perfectamente compatible con el actual", sentencia Contreras.

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