Aprender a apagar las nuevas tecnologías, el reto de Kankyo Tannier

Tannier posa. /Virginia Carrasco
Tannier posa. / Virginia Carrasco

La monja budista 2.0 afirma que es necesario establecer «tiempos de uso» para controlar la vorágine de las redes sociales

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

A Kankyo Tannier sus compañeros budistas la miraban, al principio de llegar al monasterio de Alsacia, de forma extraña. No era normal que una nueva inquilina dentro de esos muros hubiera escrito tantos libros y fuera tan activa en internet. Ella se denomina monja budista 2.0 con una amplia sonrisa. «Ahora ya está aceptado como una parte de nuestra actividad budista. Es una forma más moderna de enseñar meditación», explica. Tannier trabaja constantemente en internet, lo que le obliga a lidiar «con el ruido» que hay también en ese mundo.

Porque las redes sociales se han convertido, a veces, en un lugar inhóspito al que los usuarios acuden de forma abusiva. «Tenemos que aprender a usarlos», explica la monja francesa. «La solución que he encontrado con respecto a estas tecnologías es establecer tiempos de uso. No tengo adicción porque no las necesito realmente», explica Tannier, antes de reconocer que el usuario no sabe muy bien cómo protegerse de las redes sociales. «Hay que aprender a apagar, aunque sean periodos cortos. Un cuarto de hora. Entonces, puedo sentirme libre», añade.

«Yo he publicado entrevistas o enlaces pero no me voy a poner a mirar el teléfono cada cinco minutos. No lo necesito emocionalmente. Pero muchas personas lo necesitan para confirmar que son buenas personas o que son importantes. Y eso es un trabajo emocional que hacer con anterioridad», recalca. Tannier, que también imparte charlas TED, explica en su libro 'La magia del silencio' (Planeta) que con tantas pantallas perdemos «el cuerpo o la sensación de tenerlo». Afirma que el usuario está atrapado en una realidad virtual que «la mayoría de las veces reaviva las carencias y las fragilidades emocionales». La omnipresencia de las pantallas genera una especie de inquietud, que se puede curar en la vida espiritual y filosófica «ya que ésta radica en aplicar el sentido pragmático para aprender de las situaciones, en lugar de evitarlas».

Convivir

Pero hasta Tannier cae en esta vorágine de las redes sociales, de querer compartir todo. «Hay momentos maravillosos con mis caballos y tengo ganas de sacar una foto, de capturar ese momento. Pero también hay una parte de mi cerebro que me dice que si capturo ese momento, me salgo del acontecimiento», explica Tannier, que apuesta por buscar el silencio y la relajación dentro de cada persona. «El silencio interior lo podemos alcanzar en cualquier lugar, en medio de la Gran Vía o en el bosque. Cada cual tiene dentro de sí una burbuja, una perla de silencio y eso es lo que queremos encontrar. Está dentro pero en general no la vemos», comenta.

La clave, dice Tannier, está en el yo. «Todas las sabidurías del mundo llegan a la conclusión de que el exterior no podemos cambiarlo, lo que podemos hacer es modificar cómo nos sentimos respecto a eso. Se critica mucho a las redes sociales, los 'smartphones', porque nos complican la vida y nos estresan. Pero no creo que vayamos a dejar de lado todos los teléfonos. Así que tenemos que vivir con esas herramientas y volver a aprender cómo usarlas», incide una vez más Tannier sin perder la sonrisa.

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