«Me tumbó y empezó a pegarme patadas mientras estaba en el suelo»

La víctima muestra sus heridas en los brazos tras la agresión. / LP
La víctima muestra sus heridas en los brazos tras la agresión. / LP

Un hombre acompaña a un herido al centro de salud de Calp y rompe la muñeca del médico que les atiende durante el turno de guardia

B. ORTOLÀ CALP.

«En mis 30 años de profesión nunca me había pasado nada parecido. Me tumbó y empezó a pegarme patadas mientras estaba en el suelo». Así describía ayer M. Ramírez, un médico del centro de salud de Calp la agresión que sufrió por parte de un joven de 26 años durante el servicio de guardia en el que trabajaba la madrugada de Todos los Santos.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 3 de la mañana cuando dos jóvenes llegaron al centro de salud con «actitud violenta». Uno de ellos llevaba una herida en la oreja, al parecer, había tenido un pelea con su acompañante y éste le había mordido. Tras la trifulca él mismo decidió llevarlo hasta el ambulatorio.

Una vez dentro, Ramírez inició la consulta del paciente mientras el otro hombre esperaba fuera «bastante alterado y sin camiseta». El médico aseguró que el agresor no dejaba de lanzar insultos y amenazas al chico al que estaba atendiendo, «gritaba, yo lo mato, lo mato».

Al ver que la tensión iba en aumento, el galeno decidió salir para intentar calmar al joven, pero su reacción sorprendió a todos los miembros del servicio sanitario que estaban en la guardia (dos facultativos, dos enfermeros, una celadora y dos médicos residentes).

Según indica Ramírez, el acompañante volcó su ira contra él: «empezó a insultarme y amenazarme diciendo que me iba a matar». Fue en ese momento cuando el agresor empezó a golpearle. En cuestión de segundos la víctima cayó tendida en el suelo y el atacante empezó a propiciarle patadas.

Al intentar protegerse recibió un puntapié que le provocó la fractura en la muñeca derecha entre otras lesiones. Por suerte Ramírez consiguió escapar de su agresor y ponerse a salvo junto a sus compañeros.

A pesar de ello, la violencia del joven no cesó. Al no tener a nadie con quién seguir la disputa, decidió ensañarse con todo lo que se encontró a su paso. Así rompió varios ordenadores y teléfonos además de mobiliario y uno de los cristales de la puerta del servicio de urgencias. Por suerte, una enfermera consiguió avisar a la Guardia Civil, cuyo cuartel se encuentra a pocos metros del ambulatorio. A los pocos minutos los agentes de la Benemérita redujeron y arrestaron al chico. Su compañero quedó libre porque no había participado en la trifulca. El detenido fue trasladado al hospital de Dénia para ingresar en el departamento de psiquiatría. Allí confirmaron, tras varios análisis, que no había injerido sustancias estupefacientes, aunque no descartaron que hubiese tomado alcohol. Horas después el propio joven aseguró que no recordaba nada de lo sucedido.

El facultativo herido también fue atendido en el centro hospitalario. Le trataron varias contusiones y confirmaron la fractura del radio de la muñeca derecha, por lo que será intervenido hoy.

Sin personal de seguridad

Con 55 años y 30 de experiencia laboral, Ramírez asegura que nunca había pasado por una situación igual: «a veces recibes insultos o gritos, pero nadie me había pegado». Sus compañeros incidían ayer en la necesidad de contar con personal de seguridad, «ahora no hay nadie, nos sentimos indefensos».

Desde el departamento de Salud de Dénia condenaron el ataque. Además recordaron que tienen establecido un plan para prevenir y reducir el número de agresiones a sus profesionales a través de acciones como el protocolo de comunicación de agresiones o el programa formativo contra agresiones.

Fotos

Vídeos