Semedo, a la cárcel

Rubén Semedo, escoltado por la Guardia Civil. / Damián Torres

El defensa portugués también está imputado por los delitos de lesiones, amenazas, detención ilegal, tenencia ilícita de armas y robo con violencia

LOURDES MARTÍ y EFE

Rubén Semedo ha pasado de promesa del fútbol a juguete roto. El Juzgado de Instrucción número 6 de Llíria ordenó ayer prisión provisional, comunicada y sin fianza, para el futbolista del Villarreal, por presuntos delitos de homicidio en grado de tentativa, lesiones, amenazas, detención ilegal, tenencia ilícita de armas y robo con violencia. Los hechos ocurrieron el 11 de febrero cuando el jugador, acompañado de su primo y otro amigo, secuestraron, ataron y agredieron a un conocido suyo para robarle en su casa.

Semedo pasó este jueves por la mañana a disposición judicial tras ser detenido el martes en su vivienda por un supuesto delito de lesiones y detención ilegal. El deportista llegó a los juzgados de Llíria a las 8.46 horas esposado y con una capucha, aunque con la cara descubierta y sin hacer ningún tipo de declaración. Procedía de los calabozos de la Comisaría de Patraix, donde ha estado dos días. El jugador portugués estuvo esperando en una sala hasta alrededor de las 11.20 horas cuando llegaron sus tres abogados. Se da la circunstancia que un momento antes apareció en un taxi el representante del futbolista, Casio Baldé, pero no llegó a bajar del vehículo y se marchó.

Tras escuchar las declaraciones del jugador, quien estuvo acompañado de sus letrados, la jueza ordenó la prisión provisional comunicada sin fianza en la prisión de Picassent. Pasaban diez minutos de las dos de la tarde cuando el portugués aparecía, de nuevo con la capucha puesta pero con la cabeza más agachada. Los vecinos de las viviendas cercanas y algún curioso observaban como Semedo se subía al vehículo de la Guardia Civil camino de la cárcel. Todo lo contemplaban, además, unos amigos del jugador y varios medios de comunicación llegados de Portugal.

Se da la circunstancia de que Semedo, de 23 años de edad, ya fue arrestado el pasado mes de noviembre por un presunto delito de amenazas y maltrato en las inmediaciones de una discoteca de Valencia. Esta causa partió de una denuncia interpuesta contra el jugador por unos hechos que se remontan al pasado 5 de noviembre de 2017. Según se expone en la denuncia, el jugador portugués tuvo un incidente con una de las camareras del local de ocio y seguidamente le invitaron a abandonar el local. Una vez en el exterior, se fue hacia el encargado de la discoteca y le dijo «vamos a hablar», mientras se puso en la mano en el cinturón. El escrito contempla que podía llevar una pistola, pero nunca se llegó a esgrimir.

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En el momento de los hechos, el defensa no estaba convocado por el Villarreal como consecuencia de una lesión en el tendón de su pierna derecha, que le ha tenido mucho tiempo sin jugar. Además, Semedo se ha enfrentado a otra denuncia por agresión por unos hechos que datan del pasado 29 de octubre en el aparcamiento de una discoteca de Valencia. Presuntamente rompió a otro joven una botella en la cabeza. Mientras tanto, el hombre que fue secuestrado por Semedo vive recluido en su piso desde hace unos días, con temor a represalias, pese a la pronta detención del futbolista y su posterior ingreso en prisión, y a la identificación de los otros dos hombres implicados en los violentos hechos, aunque ambos se encuentran en paradero desconocido. «Mi vida corre peligro», afirmó la víctima con la voz entrecortada.

Tras la paliza que recibió el pasado 11 de febrero, el hombre sufrió una fractura de tobillo, una lesión que le obliga a caminar con la ayuda de una muleta. «Tengo mucho miedo. Son muy violentos», añadió la víctima. El futbolista del Villarreal, un primo del jugador y otro hombre golpearon con bates de béisbol a este joven para luego atarlo con cuerdas y encerrarlo en una habitación, según la denuncia que presentó este vecino de Valencia.

Los violentos hechos ocurrieron en el chalé de Bétera donde reside el defensa central portugués. El hombre declaró que Semedo le apuntó con una pistola y le dijo que iba a matarlo. También le amenazó con cortarle un dedo y luego le quitó la llave de su casa para robarle 24.000 euros, relojes y algo que podría comprometer o hacer responsable de algún delito a los implicados.

Según su versión, el joven logró escapar en un descuido de sus raptores cuando lo trasladaron a Valencia para buscar a un individuo que debía dinero a Semedo. La reacción del futbolista fue otra vez muy violenta. La víctima asegura que el jugador del Villarreal le disparó dos veces con una pistola en la avenida de Blasco Ibáñez, aunque los tiros no le alcanzaron. Este hecho ha llevado a la jueza a acusar al jugador de homicidio en grado de tentativa.

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Tras darle credibilidad al testimonio de la víctima, la Guardia Civil de Valencia inició una rápida investigación y detuvo el martes por la mañana al futbolista en su chalé por los delitos de lesiones, detención ilegal y robo. Después de registrar durante varios horas el chalé de Semedo, incluida una habitación habilitada como discoteca en el sótano, los agentes encontraron el arma empleada para la agresión. La pistola incrimina al futbolista en los hechos investigados y en los otros dos episodios violentos anteriores que protagonizó con su primo, presuntamente. Según el círculo de amistades del futbolista, los violentos hechos que le atribuyen estarían relacionados con un presunto ánimo «de tomarse la justicia por su mano» tras ser víctima de una estafa o un engaño en un asunto turbio.

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