Un guardia civil vestido de médico redujo al hombre que se había atrincherado en Requena

Operativo de la Guardia Civil en la calle donde se han producido los hechos. /Damián Torres
Operativo de la Guardia Civil en la calle donde se han producido los hechos. / Damián Torres

El agresor se quitó la pulsera de alarma para eludir la orden de alejamiento e irrumpió en el domicilio de su expareja con un cuchillo

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

La Guardia Civil ha detenido sobre las dos de la tarde a un presunto maltratador que se había atrincherado con la que parece ser su expareja en la calle Vendimia de Requena mientras empuñaba un cuchillo. El caso ha mantenido en vilo a los vecinos de media docena de calles que han tenido que quedar precintadas por seguridad.

Según indicaron vecinos y fuentes municipales, sobre el hombre pesaba una orden de alejamiento que al parecer quebrantó. También podría ser portador de una pulsera de seguimiento a maltratadores que, al parecer, se quitó antes de acercarse hasta la casa de su excompañera en Requena, a la que no podía acercarse desde antes de noviembre.

Todo comenzó sobre las 10.30 horas. Varios vecinos fueron testigos de cómo el sospechoso asomaba por la ventana de la casa, el segundo piso de una finca de dos alturas, para lanzar numerosos objetos a la calle, entre ellos muebles. Al mismo tiempo, pedía que se marcharan a los guardias y policías que se acercaban, amenazándolos con "matarlos a todos".

La gravedad de la emergencia ha requerido la intervención del Grupo Rural de Seguridad, especialistas de asalto de la Benemérita, y un negociador. Varias calles han sido cortadas y numerosos vecinos se agolpan al otro lado del precinto policial pendientes de la resolución de este nuevo caso de violencia de género.

La Guardia Civil logró convencer al detenido de que un médico entrara a la vivienda para comprobar el estado de salud de la mujer. En realidad se trataba de un agente que fue quien redujo en primera instancia al arrestado. Poco después accedieron al lugar otros compañeros del Grupo Rural de Seguridad que colaboraron en la reducción del sospechoso.

Dos ventanales, electrodomésticos, un jarrón y hasta un cuchillo son algunos de los objetos que los testigos han visto cómo el maltratador arrojaba a la calle. Uno de ellos ha destrozado la luna delantera de un coche de un vecino que estaba aparcado justo en la puerta de la calle donde han sucedido los hechos, el número 14 de la calle Vendimia.

Fotos

Vídeos