La policía mexicana elabora un retrato robot de uno de los secuestradores de Pilar Garrido

Tramo en obras de una carretera cercana a la vía secundaria donde tuvo lugar el secuestro.
Tramo en obras de una carretera cercana a la vía secundaria donde tuvo lugar el secuestro. / efe

Los investigadores siguen sin tener pistas fiables tras cumplirse 19 días del rapto y el marido de la víctima colabora con las autoridades aztecas

JAVIER MARTÍNEZ/EFE VALENCIA/MÉXICO.

La extraña desaparición de Pilar Garrido Santamans, la valenciana secuestrada en México el pasado 2 de julio, sigue manteniendo en jaque a la policía azteca tras cumplirse 19 días del rapto sin pistas fiables del paradero de la víctima. El fiscal del estado mexicano de Tamaulipas, Irving Barrios, informó ayer sobre las investigaciones infructuosas tras seis operativos de búsqueda en cuatro localidades de los municipios de Soto la Marina y Abasolo, los más cercanos al lugar donde ocurrieron los hechos denunciados.

Barrios afirmó que la policía ha elaborado un retrato robot de uno de los secuestradores gracias a la descripción del individuo realizada por el marido de la víctima, Jorge G. F., el único testigo y denunciante del rapto. También aseveró que el esposo de Pilar no está considerado «un probable responsable» de la desaparición de su mujer, ya que está colaborando con la Policía Federal y el Ministerio Público. Según ha podido saber LAS PROVINCIAS, una gestión del marido de la víctima permitió a los investigadores acceder con mayor prontitud al registro de llamadas telefónicas realizadas con su teléfono móvil.

Barrios desmintió también que la policía mexicana haya encontrado restos de sangre en el maletero del coche de Jorge G. «Se revisaron las pruebas periciales y nunca se encontró por parte de nuestros peritos algún rastro hemático», manifestó. Aunque facilitó pocos detalles de la investigación, el titular de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas precisó que no está «claro» que la primera intención de los delincuentes fuera secuestrar a Pilar Garrido, porque según el relato de su esposo pretendían robar el coche. No obstante, al indicarles la pareja que llevaban a su hijo de un año en la parte trasera del vehículo, «apuntan con sus armas a la señora y se la llevan», dejando al padre con el menor.

Preguntado sobre lo poco habitual de este asalto, el fiscal de Tamaulipas se limitó a decir que «esta era la narrativa de los hechos» ofrecida por el denunciante. El estatus jurídico del caso corresponde al de una investigación para buscar a una «persona no localizada», porque la policía mexicana no lo considera un secuestro dado que no ha habido una petición de rescate.

Los familiares no han recibido ninguna llamada «de las personas que se llevaron a la señora María Pilar», añadió Barrios. En Tamaulipas, uno de los estados más violentos de México, las bandas criminales han cometido 686 homicidios y 105 secuestros en los primeros cinco meses del año. Sin embargo, la hermana de Pilar confía en la policía azteca. «Mientras no haya un cuerpo hay esperanza para encontrar a mi hermana», dijo Raquel en la Cadena COPE.

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