La policía incrementa la vigilancia para evitar más peleas entre clanes en Gandia

Un coche de la Policía Local bloquea ayer el paso en la calle Perú, lugar de la reyerta. / r. escrihuela

Las fuerzas de seguridad custodian la puerta del hospital Francesc de Borja y la calle Perú, lugar donde sucedieron los hechos

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La reyerta que se originó el pasado domingo en la calle Perú de Gandia entre dos familias de etnia gitana ha provocado que las fuerzas de seguridad aumenten la vigilancia para prevenir nuevos incidentes. La pelea entre clanes se saldó con un muerto, cuatro heridos y seis detenidos.

La Policía Nacional continúa investigando el origen de la disputa, pero mientras, los agentes no bajan la guardia por temor a que rebrote la pelea tras el fallecimiento de una persona. Ayer, a primera hora, efectivos policiales custodiaban dos zonas de la ciudad. Una patrulla de la Policía Local bloqueaba el paso a los vehículos en la calle Perú, justo en el lugar donde ocurrió la reyerta a navajazos. En una calle sin salida, los agentes vigilaban la entrada del edificio del barrio de Corea donde viven miembros de una de las familias implicadas.

Mientras, en la puerta del Hospital Francesc de Borja, en la zona de estacionamiento de las ambulancias, hacían guardia dos vehículos de la Policía Nacional. La escena del lugar era muy diferente a la que se pudo observar el domingo, donde una veintena de agentes bloqueaban la puerta de Urgencias para impedir el acceso.

Ante ellos, un nutrido grupo de familiares aguardaban noticias de la evolución de los heridos. En otra zona muy próxima, a la entrada del centro sanitario, también esperaba otro grupo de familiares del otro bando. Ayer, Gandia celebraba la festividad de su patrón, y la calma reinaba en los accesos. Sólo la presencia policial recordaba lo sucedido el día anterior.

Nadie quiere bajar la guardia porque la rivalidad entre estos dos clanes no es una caso nuevo para las fuerzas de seguridad de la Ciudad Ducal. Existe una relación de parentesco entre los dos grupos, tal y como informó ayer LAS PROVINCIAS.

Desde hace aproximadamente tres meses, agentes de la Policía Local patrullan los barrios de Beniopa y Corea. En ocasiones han intervenido para calmar los ánimos por disputas dialécticas, pero en ningún caso se había producido un enfrentamiento con arma blanca entre los dos clanes. Los agentes locales han dialogado mucho con las familias implicadas, pero finalmente, las chispas saltaron hace dos días.

El distrito de Corea, es una zona tranquila, de gente trabajadora, pero a uno de los edificios del final de la calle «han llegado vecinos conflictivos». Esa era la descripción que algunos residentes de la zona explicaban a este periódico, quienes mostraban su preocupación por los últimos inquilinos del barrio. Justo enfrente del lugar de la pelea hay un instituto, que esta mañana volverá abrir sus puertas, tras las fiestas patronales.

Refuerzo especial

El dispositivo especial que había previsto la Junta de Seguridad Local para los cuatro días de Fira i Festes ha hecho posible contar con un mayor número de agentes para cubrir las necesidades. Se han reubicado los policías en diferentes zonas para extremar las precauciones tras la pelea y el fallecimiento de un hombre de 37 años.

La misma tarde del domingo, horas después de la trifulca, fuentes policiales confirmaron la detención de seis personas, cuatro hombres y dos mujeres, por su implicación en los hechos.

La noticia sobresaltó a la ciudad inmersa en sus fiestas patronales, porque la persecución de varios vehículos que eran seguidos de cerca por la Policía Nacional y la Guardia Civil por la avenida Blasco Ibáñez, la avenida de La Vital y la avenida Alacant, hasta llegar al centro sanitario, puso en alerta a conductores y viandantes. Testigos presenciales narraron que los coches circulaban a gran velocidad e incluso una de las personas asomaba medio cuerpo por la ventanilla.

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