Persecución a 100 km/h por el interior de dos municipios de l'Horta Nord

Coche patrulla de la Policía Local de La Pobla de Farnals./
Coche patrulla de la Policía Local de La Pobla de Farnals.

Unos ladrones ponen en peligro a peatones y vehículos al huir de la Policía después de robar un teléfono móvil

JOAN MOLANO

Dos agentes de la Policía Local de La Pobla de Farnals y un trío de ladrones protagonizaron una persecución a 100 kilómetros por hora por las principales avenidas que unen los municipios de Massamagrell y Museros, en las que la velocidad está limitada a 50. Tras unos siete minutos de huida, los malhechores, que pusieron en peligro la vida de los peatones y a varios vehículos, se vieron obligados a apearse del turismo en el que circulaban para proseguir su fuga a pie. Uno de ellos, menor de edad, se entregó a la Guardia Civil.

Los hechos se produjeron a las ocho de la tarde del pasado domingo en la calle Camp de Turia de Massamagrell, que linda con La Pobla de Farnals. Un grupo de jóvenes alertó a una patrulla de policía de la localidad poblense de que tres individuos les habían sustraído un teléfono móvil de última generación. Tras percatarse del aviso, los ladrones se apresuraron a montarse en una furgoneta Renault Scénic de color verde y huyeron a toda velocidad por la avenida Mayor para continuar por las del Raval y de Barcelona. Se saltaron semáforos en rojo, varias señales de stop y de ceda el paso y pasaron rotondas en línea recta a 100 kilómetros por hora en unas vías en las que la velocidad está limitada a 50. Antes de que los agentes lograran alcanzar a los delincuentes, estos, acorralados por el tráfico, se bajaron del coche y continuaron su fuga a pie. Al poco tiempo, uno de ellos, un menor de 15 años, se entregó a la Guardia Civil, que acudió al lugar como apoyo junto a una patrulla de la Policía Local de Museros.

El joven reconoció que habían robado el teléfono móvil y señaló que sus acompañantes eran «gente peligrosa» de etnia gitana residentes en el Puerto de Sagunto, según fuentes policiales. La Benemérita investiga el paradero de los huidos y también la relación del dueño del vehículo con ellos, que fue a recoger el coche al retén del cuartel alegando que se lo habían robado. Un relato que les pareció extraño a los agentes, ya que no existía denuncia previa, los individuos tenían las llaves de la furgoneta y esta no había sido dañada.

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