Una ONG expulsa a un pederasta que ocultó su identidad en Catarroja

Alfredo T. en una foto de archivo. / Gabriel Boia/Mediterráneo.
Alfredo T. en una foto de archivo. / Gabriel Boia/Mediterráneo.

El hombre fue condenado a 78 años de cárcel por violar a tres niños, pero solo cumplió 18 y ahora mantenía otra vez contacto con menores

JAVIER MARTÍNEZ

Un pederasta que fue condenado a 78 años de cárcel por violar a tres niños en Sagunto, aunque solo cumplió 18 años de condena, ocultó su identidad y sus antecedentes penales a la ONG que lo acogió en Valencia durante cinco meses y volvió a tener contacto con menores en una vivienda de Catarroja, según una denuncia presentada ante la Guardia Civil de Alfafar. Alfredo T. Q., de 63 años de edad, jugaba con los niños que acudían con sus padres al comedor social y merodeaba también por las inmediaciones de un polideportivo.

La presidenta y fundadora de la asociación solidaria que dio cobijo al pederasta lo expulsó cuando descubrió quién era, según informaron fuentes policiales, y acudió al cuartel de la Guardia Civil de Alfafar y al juzgado de guardia de Catarroja para presentar sendas denuncias.

La responsable de la ONG valenciana puso en conocimiento de las autoridades el historial delictivo de Alfredo T., que decía llamarse Alberto. También les informó que podría haber llevado a un discapacitado psíquico al piso de acogida, donde residía con otros dos 'sin techo'. Una de estas personas fue quien avisó a la presidenta de la asociación altruista, que también informó a la Policía Local de Catarroja de la presencia del pederasta en la localidad.

Antes de que la ONG descubriera la verdadera identidad del pedófilo, este solicitó permiso para poder llevar a la vivienda a un menor, que según él era su sobrino, pero no le permitieron que viviera con el niño en la casa. Cuando le dijeron que abandonara el piso de acogida, Alfredo T. pidió que le dejaran residir algunos días más en Catarroja porque no tenía dónde ir.

El pederasta guardaba en su habitación cerca de 70 cajitas con relojes, numerosos teléfonos móviles, varias bicicletas y un objeto sexual. Según publicó el diario Mediterráneo, la investigación policial se centra ahora en dilucidar si estos objetos los acumulaba para utilizarlos como dádivas para sus posibles víctimas.

Según informó un portavoz autorizado de la ONG, el pedófilo tuvo un comportamiento ejemplar durante los cinco meses que residió en la vivienda de Catarroja. Colaboraba en el comedor social, realizaba compras y tareas domésticas en el piso y entretenía a los niños que acudían con sus padres a la casa, aunque no se quedaba con ellos a solas.

Vivía en la calle

Alfredo T. fue acogido el pasado invierno por la asociación solidaria, que le ofreció alojamiento y comida después de encontrarlo en la indigencia en una boca de metro de Valencia. La presidenta de la ONG descubrió que había dado cobijo a un pederasta al preguntar a la policía por los antecedentes penales de este hombre. La responsable de la asociación comenzó a sospechar tras ser avisada del comportamiento extraño de este individuo por su compañero de habitación.

En el año 2016, Alfredo T. ya se marchó de la localidad castellonense de Nules por la alarma social que generó su detención. La Guardia Civil lo arrestó entonces por un delito contra la libertad e indemnidad sexuales de menores. El pedófilo invitó a merendar a ocho niños a su casa, aunque declaró que sus fines no eran sexuales.

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