Once profesores de la Politècnica denuncian el espionaje de los 'hackers'

Once profesores de la Politècnica denuncian el espionaje de los 'hackers'

Los jóvenes acusados de subirse las notas con una intrusión informática siguen entre el alumnado y la UPV mantiene que su seguridad no ha fallado

J. A. MARRAHÍ

valencia. Once profesores de la Universitat Politécnica de València (UPV) han presentado ya denuncias ante la Policía Nacional por la intrusión informática en sus cuentas personales que sufrieron presuntamente a manos de dos estudiantes para subirse las notas. No obstante, la investigación está todavía abierta. El número de docentes que pase por comisaría tras ver vulnerada su intimidad o usurpado su estado civil podría ser mayor a medida que avancen las pesquisas.

La Policía Nacional arrestó a los jóvenes alumnos acusados de haber espiado y obtenido claves secretas de hasta 40 docentes con un sistema informático conocido como 'keylogger', capaz de memorizar y almacenar todo lo que teclea el usuario de un ordenador. Después, ya con las contraseñas, operaron presuntamente a su antojo para cambiarse las calificaciones y transformar suspensos en buenas notas.

LAS PROVINCIAS consultó ayer a la UPV si prevé reforzar su seguridad informática después de lo acontecido. Sin embargo, la institución académica no califica los hechos como un fallo de seguridad. Los sospechosos, insisten, «obtuvieron de manera fraudulenta las claves». Sostienen que son los sistemas internos de información y comunicación de la Politècnica «los que permitieron saber que hubo accesos sospechosos».

El dispositivo espía que usaron los sospechosos estaba en el ordenador de un aula de acceso público «No hay ningún sistema blindado para cualquier intento de violentarlo», alega la universidad

Según la UPV, «no hay ningún sistema blindado para cualquier intento de violentarlo». En la universidad «jugamos con parámetros razonables frente a amenazas más o menos probables y que no hagan al sistema ineficaz para su función». El dispositivo espía, detallan, fue conectado al ordenador de un aula de acceso público y no actúa como un programa informático. «No es un 'software'». Según concluyen, «la seguridad absoluta no existe».

Margarita Cuasante Sánchez coincide. Es jurista especialista en delincuencia en internet y protección de datos personales. «En el ámbito digital hay una premisa básica: absolutamente ningún equipo es invulnerable». A partir de ahí, explica, «se ha de ir construyendo toda una infraestructura de protección física, la seguridad periférica, e interna». Esto, añade, conlleva «medidas básicas como cerrar con llave las habitaciones o armarios donde están los equipos, cerrar sesiones y apagar terminales mientras no se puedan vigilar, aunque sea durante el mínimo tiempo de ir al aseo». Cuasante también aconseja «emplear contraseñas robustas y nunca exponerlas».

Otras medidas específicas son «la instalación de programas concretos de protección». Y también los hay contra el 'keylogging', técnica usada por los intrusos de la UPV. «En muchas ocasiones», concluye, «es la desidia o imprudencia del usuario del equipo lo que permite las intromisiones. Cuanto más cauto sea más seguro estará pero, recordemos, nunca será invulnerable».

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