Los narcos que mataron de un tiro a otro en Guadassuar se enfrentan a 57 años de cárcel

Cuatro de los procesados, ayer, en la sala de vistas de la Sección Segunda. / damián torres
Cuatro de los procesados, ayer, en la sala de vistas de la Sección Segunda. / damián torres

El jefe de una banda de traficantes de hachís obligó a la víctima a arrodillarse y le disparó con el cañón de la pistola tocando su cabeza

JAVIER MARTÍNEZ VALENCIA.

Cinco presuntos miembros de una banda de narcotraficantes se enfrentan a penas de entre 48 y 57 años de cárcel por un tiroteo que se saldó con un muerto y tres heridos en Guadassuar. El juicio tenía que haber comenzado ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia, pero fue suspendido por la incomparecencia de uno de los encausados debido a la enfermedad que padece.

El fiscal pide 57 años de prisión para los hermanos Antonio y Juan Luis P. G., José Esteban V. D. y Vicente José N. T. por tres delitos de asesinato -dos de ellos en grado de tentativa-, un intento de homicidio y tenencia ilícita de armas. El quinto hombre procesado por los sangrientos hechos, Moisés Aurelio C. A., se enfrenta a una posible condena de 48 años de cárcel por los mismos delitos, exceptuando el homicidio en grado de tentativa.

Según los hechos probados por una ardua investigación de la Guardia Civil, los cinco encausados acudieron con el jefe de una banda de traficantes de hachís, José P. G., conocido como Pepito de l'Alcúdia, al paraje de la Font de la Garrofera en Guadassuar, donde este narco había quedado con el cabecilla de otra banda para resolver sus diferencias. El encuentro tuvo lugar sobre las 14 horas del 20 de abril de 2010.

El fiscal afirma en su escrito de acusación que Octavio O. M., el hombre que fue asesinado aquel día de un disparo en la cabeza, concertó una cita con José P. porque pretendía recuperar una vivienda de Benimodo que le había prestado. La víctima acudió al paraje de la Font de la Garrofera con su hermano Ernesto y otros tres individuos. Octavio no se fiaba del que había sido su jefe y amigo pocos años antes.

Los cinco procesados junto con Pepito de l'Alcúdia y Sergio R. B., apodado 'Perkins' -estos dos últimos declarados en rebeldía al estar cumpliendo una condena de prisión en Marruecos-, llegaron 15 minutos tarde a la cita. Los siete hombres bajaron de cuatro coches y empezaron a disparar con pistolas, una escopeta y un revólver al otro grupo «sin mediar palabra y de manera imprevisible», según el escrito del fiscal.

Octavio y sus compinches huyeron por el monte y recorrieron unos 800 metros mientras los agresores los tiroteaban. Como consecuencia de los disparos, algunos de ellos a corta distancia, Rafael I. P., Roland T. y Moisés Aurelio C. sufrieron heridas de bala. Durante la huida, Octavio se quedó rezagado al correr más lento que los demás y fue alcanzado y rodeado por Pepito y dos de sus compinches. El jefe de la banda ordenó a la víctima que se arrodillara y le disparó con el cañón tocando la región parietal derecha de su cabeza. Octavio murió en el acto por «la destrucción de los centros vitales encefálicos», según la autopsia.

Días antes del crimen, el padre de la víctima pidió un préstamo en un banco. Era un intento desesperado de reunir la cantidad de dinero que podría salvar la vida de su hijo. Tras el asesinato, la Guardia Civil detuvo a varios de los implicados en el tiroteo, pero Pepito y dos miembros de su banda lograron huir a Marruecos para eludir la justicia española y continuar con sus actividades de narcotráfico. Los tres narcotraficantes fueron apresados en Marruecos en 2015 en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Gendarmería Real del país magrebí.

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