«Era una muerte anunciada»

La víctima, Marcello C., tras ser atacado por Eder G. / estense.com
La víctima, Marcello C., tras ser atacado por Eder G. / estense.com

Los padres del italiano estrangulado en Valencia temían la venganza de su amigoLos progenitores de la víctima del crimen del Grao contactaban a diario con Marcello preocupados tras las palizas en Italia

J. A. MARRAHÍ VALENCIA.

Pontealegoscuro, en el norte de Italia, era ayer un pueblo triste y conmocionado. Y con dos de sus habitantes sumidos en la rabia, el dolor... y la sensación de que, quizá, la justicia ha llegado tarde para evitar una venganza que ha sobrepasado fronteras. «Era una muerte anunciada», expusieron los padres de Marcello C., el joven de 32 años que el domingo apareció estrangulado en el patio de su vivienda en el barrio valenciano del Grao. El crimen se ha saldado con el arresto de Eder G. M., un amigo del pueblo de su misma edad que se desplazó desde Italia a Valencia para consumar presuntamente una venganza por celos.

En declaraciones al diario local Estense, los progenitores se quejaron de que el arresto domiciliario de Eder nunca llegó. La medida solicitada por la víctima tras varias palizas del sospechoso es una cautela que, a su entender, podría haber evitado que el italiano, también vecino de Pontoalegoscuro, se desplazara desde Italia a Valencia en busca de la persona que más odiaba por razones sentimentales.

Lo más sorprendente es que, según la prensa italiana, Marcello y Eder habían crecido juntos. «La misma escuela, el mismo campo de fútbol, la misma empresa», describen en Estense. Eder llegó a Italia en 1993 desde Brasil con su hermana menor y ambos fueron adoptados por una familia italiana. Su padre llegó a ejercer con un cargo político en la localidad de Ferrara.

Pero los celos por una joven despertaron en él joven una violencia atroz hacia Marcello. Los rotativos italianos hablan de hasta cuatro denuncias de la víctima contra el sospechoso del homicidio, una orden de alejamiento y una vista judicial por acoso fijada para dos días antes del homicidio.

La agresión más grave se produjo en diciembre del año pasado, cuando el sospechoso le abrió la cabeza con un objeto contundente. Pero la prensa italiana asegura que el calvario que sufrió Marcello fue mucho mayor. Por ejemplo, con los puñetazos y patadas que supuestamente le propinó Eder en una plaza hasta que unos testigos frenaron el encontronazo.

Pero no hubo tiempo de más. A Marcello tampoco le sirvió su huida a Valencia para alejarse de su agresor. Eder averiguó el paradero de su víctima y fue a por él hasta lograr darle muerte. Ahogando su joven vida con un cordel en la garganta. Sus resignados padres han iniciado ya los trámites para retornar el cuerpo de la víctima a Italia.

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